"Tozuda, violenta, posesiva, independiente radical". Así llegó a definirse Marí Trini, una voz singular, exitosa en los 70 y 80, con más intrahistoria de lo que desprende su nombre para los no iniciados. Una nefritis crónica la postró en cama seis años cuando era una niña, el tratamiento le deformó parte de la cara, conoció a McCartney en Londres mientras estudiaba arte dramático y, más tarde, se lanzó a cantar en las terrazas parisinas. A su vuelta a España, inició su carrera de 30 discos y 10 millones de copias vendidas.