"No me interesa cómo se mueve alguien, sino cómo se conmueve", decía la gran renovadora de la danza moderna, la alemana Pina Bausch, muerta de un cáncer fulminante días después de que se le diagnosticara. Pasión y sutileza se combinaban en la genial coreógrafa, que desarrolló casi toda su obra en la Ópera de Wuppertal. Almodóvar la había homenajeado al filmar un fragmento de Café Muller en Hable con ella.