"Cuando la política no es diálogo, termina en violencia". La frase del ex presidente argentino Raúl Alfonsín (1983-89) resume con exactitud la obra de este político que tuvo la valentía de sentar en el banquillo a los 15 jefes militares de la dictadura (30.000 asesinatos y desapariciones) que estranguló al país los ocho años previos a su llegada al poder. Frente a esta defensa de la democracia, su fracaso a la hora de reflotar una economía en crisis puso la cruz a su mandato.