Militante comunista, uno de los siete padres de la Constitución de 1978, Jordi Solé Tura murió dos días antes de que la ley fundamental española cumpliera 31 años. Solé Tura había afirmado en sus memorias que la elaboración del texto constitucional fue "el honor más grande" de su vida. Antes había sufrido el exilio y la cárcel en el franquismo, después fue ministro de Cultura con Felipe González. Desde que se le diagnosticó alzhéimer en 2004, se había apartado de la vida pública.