Filmar la película más cara del cine español no es un galardón en sí mismo, pero el dato no deja de tener su importancia en un sector tan alejado de las superproducciones. 50 millones costó Agora, una cinta "contra los fundamentalismos", ambientada en el siglo IV d. c, en la que el director cuenta la vida de la astrónoma Hypatia y la destrucción de la biblioteca de Alejandría.
