La activista saharaui Aminetu Haidar volvía a su tierra, El Aaiún, el 13 de noviembre cuando Marruecos la detuvo, le quitó el pasaporte y la devolvió a Canarias, donde había hecho escala procedente de Nueva York. Haidar intentó regresar pero España no se lo permitió sin documentación. Experta en sufrir las torturas de las cárceles marroquíes, Haidar comenzó una huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote que duró 32 días. Por fin Rabat dejó volver a Aminetu "por razones humanitarias"; la fuerza de Haidar, su resistencia, levantó la arena de un conflicto enterrado y puso a España en el compromiso de volver a afrontar su responsabilidad de un territorio que abandonó hace 34 años.