Al presidente de EE UU se le ha examinado con lupa, lógico si hablamos del mandatario del país más poderoso de la Tierra y debido a las abrumadoras expectativas. Obama ha encontrado una tenaz oposición de los republicanos y la hondura de problemas enquistados. Ello no le ha impedido que pusiera en marcha cambios en la relación con Cuba, en el conflicto de Oriente Próximo, Irán, las guerras en Irak y Afganistán, la cooperación con China, la reforma sanitaria, el escudo antimisiles y, por supuesto, la crisis económica. El Nobel de la Paz ha sido un acicate para que siga firme por los caminos iniciados.