Flavio Briatore se encuentra en el mismo punto que muchas otras veces: volver a empezar. Los jefes de la fórmula 1 lo expulsaron por ser el responsable del accidente voluntario de Piquet en 2008 en Singapur para que ganara Alonso. Otro capítulo más de una vida turbia en la que quebró el holding de un conde, le condenaron a tres años de cárcel por regentar un local donde estafaba a millonarios, fue técnico de la construcción y se hizo socio de Alejandro Agag. Ya en 2010, la justicia francesa anuló la sanción.