El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, empezó su segundo mandato con un gasto superlativo: 240 millones de euros para una plantilla que pueda hacer frente al Barça del triplete. En su primera etapa como presidente madridista, Pérez sacó al club del agujero económico pero se marchó por el fracaso deportivo. Esta experiencia debería dictarle que un equipo no es un cúmulo de estrellas sino un espíritu colectivo y acierto en el banquillo para acoplar tanto ego, algo que saltó en pedazos en Alcorcón.