El presidente de Honduras tuvo que salir del país en pijama y encañonado por soldados golpistas. Este hombre que se saltó la ley para poder ser reelegido volvió de forma clandestina a suelo hondureño. El derribo de Zelaya a manos de los militares trasladó a Honduras al periodo de las repúblicas bananeras, aunque el rechazo de los demás países americanos, incluido EE UU, ha demostrado cuánto ha cambiado el continente. Mientras, Zelaya clama: "Sólo me puede quitar el pueblo, no un grupo de gorilas".