Roman Polanski violó, drogó y sodomizó en 1977 a una menor de 13 años durante una sesión de fotos en la casa de Jack Nickolson. Reconoció el delito, pero, cuando estaba siendo juzgado, huyó de EE UU, a donde no ha vuelto en estas tres décadas. Desde entonces, pesaba una orden internacional contra él, que se ejecutó en septiembre cuando llegó al aeropuerto de Zúrich. Tras más de dos meses en una cárcel suiza, fue trasladado a su chalet de la estación de Gstaad para cumplir arresto domiciliario.