El larguirucho Usain Bolt es una fuerza de la naturaleza. El jamaicano trituró su propio récord de los 100 metros en los mundiales de atletismo de Berlín. Como otros grandes deportistas, nació en una pobre aldea. A la bala humana le gusta la playa y la fiesta y ese carácter extravertido y fiestero lo exhibe en la pista antes de correr. El 16 de agosto dio 41 largos pasos y dejó el crono en 9,58 segundos. Sólo él sabe hasta cuando.