Por Fietta Jarque
En junio del año pasado, con los vientos huracanados soplando sobre el sector inmobiliario y de la construcción, decidió abrir un estudio de arquitectura con un socio. "Es más el pánico", piensa ella, "esto no es el fin del mundo". Pero no es ninguna ingenua. "Como cualquier persona, tengo que trabajar. No se puede mirar la crisis como algo positivo, aunque sí como una oportunidad de cambio. Intentaré aprovechar para profundizar en mi formación y reflexionar sobre la dirección que quiero que tome mi carrera". Con 36 años recién cumplidos, soltera y sin hijos, esta valenciana interesada en la sostenibilidad y el urbanismo está dispuesta a salir a flote.
"Realizamos proyectos de arquitectura residencial y diseño de muebles. Poco a poco seleccionamos lo que más nos interesa". Aunque resulta difícil ser selectiva con la que cae. "Los constructores están postergando sus proyectos hasta que haya pasado lo peor". No sabemos si lo de ahora es lo peor o si se puede caer más bajo. En todo caso, desde que terminó la carrera, Eva ha tenido experiencias en diversos estudios de arquitectura y tasación de inmuebles en Madrid que no le terminaban de ofrecer lo que buscaba. "En el sector de la arquitectura ha habido muchos abusos, despidos, o te ofrecen trabajar más por menos dinero".
Fotografía de Mónica Torres
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