Por Manuel Cuéllar
Es menuda, habladora y transmite cercanía. Pero paradoja es la palabra que la define. A los 22 años se casó con Javier Valle, un carnicero ilustrado del madrileño mercado de la Cebada y, sin embargo, almorzó casi a diario durante 24 años en el restaurante de comida rápida McDonald's. "Necesitaba trabajar. Estudié hasta COU y luego hice un curso de auxiliar de clínica y radiodiagnóstico. En los hospitales sólo me hacían contratos temporales. Tenía una niña y además necesitaba tiempo para poder ayudar en la carnicería, así que cuando me ofrecieron un contrato fijo en McDonald's para trabajar cuatro horas diarias, no lo dudé", cuenta. La historia de Milagros y Javier es, sin duda, una historia de amor. Varias horas después de terminada la entrevista suena el teléfono en la redacción de El País Semanal: "Por si no puse mucho hincapié, quería repetir que de Javier lo que más me atrajo cuando lo conocí fue no sólo lo inteligente que es, sino también lo cariñoso". Dicho queda. Milagros se convirtió en carnicera, en la mujer que hace las albóndigas y las croquetas más deliciosas del barrio de La Latina y la que sabe escuchar y dialogar con sus clientes. "Es la gente mayor la que más preocupada está con la crisis. Tienen miedo de que sus hijos pierdan el trabajo. Pero los jóvenes no tienen esa conciencia".
Fotografía de Óscar Carriquí
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