Por Jesús Ruiz Mantilla
Los cuerpos no esconden secretos para él. Le hablan. Más en situaciones de tensión o en épocas de crisis. "Con el estrés, la gente va rígida, como Robocop", asegura Juan Manuel Estévez, director técnico del gimnasio Wellsport y entrenador personal.
Es alto, fornido, tranquilo e inspira confianza. "La mayoría utiliza sus sesiones para desahogarse", comenta. Tanto que a veces se siente más un confesor o un psicólogo que un preparador físico. El hombro donde todos y todas lloran. "No eres una amenaza, no conoces el entorno en el que se mueven. En el fondo, la gente quiere contarte sus penas".
Él sabe escuchar. Conoce los puntos flacos de todos aquellos a los que trata. Son siempre clientes con alguna patología, que necesitan una rehabilitación concreta. "Deberíamos trabajar más la flexibilidad de los cuerpos. Existen otras partes donde la tensión ataca: en las vísceras. El estómago, los intestinos, ahí repercute también". En el gimnasio ha explorado su vocación docente y atlética, la que le llevó a estudiar magisterio y a licenciarse en el Instituto Nacional de Educación Física (INEF). Fueron tiempos en los que también hizo deporte de competición: baloncesto y balonmano. "Eso me dio una visión de conjunto. Los que practican disciplinas solitarias no la tienen. Los que hemos jugado en equipo las vemos venir hasta en la calle". También ha aprovechado para dar rienda suelta a las relaciones públicas. "En estos clubes se hace mucho negocio, se socializa, incluso se liga".
Fotografía de Óscar Carriquí
Subir