Por Mónica L. Ferrado
Trabaja como matrona en uno de los hospitales de Barcelona donde los contrastes culturales y sociales son más agudos: el hospital del Mar, que da servicio a los distritos de Ciutat Vella y Sant Martí. En los últimos años se ha incrementado un 20% los partos que se asisten en maternidad. Una cifra que, de momento, no se ha frenado. "Un embarazo dura nueve meses, y la crisis más fuerte empezó a finales del año pasado, quizá lo notaremos de aquí a unos meses", observa.
En cada guardia, Montserrat atiende el parto de unos cuatro bebés. El 60%, de madres inmigrantes, la mayoría jóvenes que rondan los 20 años que ya han sido madres antes en su país de procedencia. "Muchas veces no deciden ellas si tener o no tener niños, si usar anticonceptivos o no, es así y ya está", explica Montserrat. Esta realidad contrasta con la de buena parte de sus pacientes autóctonas: mujeres de más de 30 años que han planificado a conciencia el momento de ser madres. "Es un parto muy deseado, están muy informadas y quieren decidir cómo quieren parir".
Montserrat empezó a ejercer como matrona en 1978. Tiene dos hijas. Decidió tenerlas cuando logró estabilizar su situación profesional. Sus hijas aún estudian y ya le han dicho que tardarán en hacerla abuela.
Fotografía de Caterina Barjau
Subir