Por Miguel Ángel Noceda
Muestra tanto entusiasmo con su trabajo que parece que la crisis le sube la adrenalina. Debe ser así, porque lo que le preocupa a esta operadora bursátil es despejar los problemas de sus clientes. Y al mismo tiempo, sacar la máxima rentabilidad para su empresa. Para eso le pagan. Le va la vida en casar operaciones. Su actividad diaria es frenética, pendiente de las cotizaciones. Entra a trabajar a las nueve de la mañana. En el mejor de los casos, se va a las nueve de la noche. Y, también en el mejor de los casos, saca una hora para comer cerca de la oficina.
Es Teresa Sánchez Alonso, madrileña de 40 años; los últimos nueve, en Renta 4, donde es subdirectora de tecnología de la información. Bajo ese cargo se esconde una broker moderna, especial, que trabaja a pie de máquina. Se encargó de montar un sistema informático que permite realizar operaciones sin necesidad de estar en contacto directo con el terminal. Pero el contexto económico actual obliga a estar constantemente pegada a él. "Los mercados funcionan mejor con más volatilidad, y en crisis el mercado está hipervolátil", asegura. "Se trabaja más y con más estrés, pero se gana menos porque hay menos dinero y las comisiones bajan; las tarifas son más baratas porque hay mucha competencia, entre otras cosas porque los bancos también están en este negocio", enfatiza.
Fotografía de Leila Méndez
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