Retrato de un país

49. Peluquera

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Peluquera

Zndaye Ngonne Diene, 33 años

El arte de la extensión

Por Lola Huete Machado

El arte de la extensión. Pelo a pelo. Uno, dos, tres. siete meses ya en Madrid se le han hecho cortos a Ngonne para desarrollar el arte de la adaptación completa. Porque, trenza que te trenza, cuatro o cinco horas laboriosas por cada extensión, no es lo mismo aterrizar en cualquier lugar que en el madrileño barrio de Lavapiés, que es "como tu propia casa". En estas calles abunda el casticismo español, el africano, el bangladesí, el marroquí. y el hábito de pasar la vida al aire, darle a la lengua, mirar y vestir en colores, comer especiado y peinarse a lo afro. Todas las costumbres locales y natales no se han quedado atrás para esta peluquera, sino que son pasado continuo en su presente cotidiano. Así, esta mujer ya se ha hecho a vivir sin su familia y su marido, a los que, dice, sin aclarar más, ha dejado allende los mares en su país, Senegal, a la espera de ese dinero remesa mensual que siempre viene bien al patrimonio.

Porque si aquí la crisis es grande, "allí, en África, es inmensa como el continente", dice. Un par de parientes que la acogen y este establecimiento llamado Tala en el que corta, peina y tiñe (ya se dedicaba a ello en Dakar, "pero allí no hay trabajo") le han servido de colchón para mitigar nostalgias. "No es ésta una pelu africana, no". Lo dice ella, en francés, y lo confirma, en castellano, su colega, la guineana Carmen Abigail, senior en la profesión. Carmen lleva desde 1975 estudiando y viviendo en la España ex colonial: "Aquí vienen todos, con todo tipo de pelo y deseos".

Para la foto se viste Ngonne bien sexy y luce sus trenzas bicolores como prueba de la técnica que, por unos 70 euros, practican en esta peluquería de apenas 30 metros cuadrados que, al exterior, es negocio cosmético de "productos afrolatinoamericanos". Marcas para la estética y el cuidado capilar de olor delicioso y elaboración natural. Y por eso del mundo mundial, el dueño de este meeting point es de Pakistán, Nisar Ahmed Begun, 23 años en España (la mayoría, en Barcelona), que atiende a los clientes. Nisar gusta de hablar y cuenta cómo trabajaba en la discoteca Karma, allí donde acaba todo barcelonés llegada una hora determinada. "A una hora y en un estado concreto", se ríe. Y cuenta cómo luego cerró su empresa de construcción porque ya no "iba", y hace apenas un año montó este bussiness, que es mundial, dice, porque "el pelo tira". Y sí, en Lavapiés hay negocio, confirma, mientras Ngonne y Carmen posan bien peinadas para la foto.

Fotografía de Caterina Barjau

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