Por José Antonio Hernández
Casado y padre de tres hijos, reside en Madrid y es piloto de carga de TNT, una compañía holandesa dedicada al transporte nocturno de mercancías de urgente consumo, como repuestos de coches. Describe una vida, la suya y la de "muchísimos" colegas, dura y muy alejada del estereotipo de piloto de avión engalanado y millonario que se suma a huelgas salvajes.
Así que él es de los que trabajan de noche y duermen de día. "Con este trabajo, la conciliación familiar es complicada. La mercancía se mueve de noche, lo que no permite grandes relaciones sociales. Es una vida dura. Vuelas toda la noche, llegas al hotel a las nueve de la mañana, haces un desayuno-comida y te levantas a las cinco de la tarde para una merienda cena. Nada de alcohol, nos hacen revisiones médicas anuales y todo tipo de pruebas, opiáceos. Aunque los pilotos solemos tener hábitos sanos".
Asegura Gavilán que la crisis tiene muy castigado al gremio de pilotos. "A mí me ha alcanzado de lleno". Y ofrece un dato: "Ahora mismo hay en paro unos 4.000 pilotos en España, una barbaridad, la mitad de los registrados. Han dejado de operar 90 aviones".
Fotografía de Óscar Carriquí
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