Retrato de un país

16. Presidente del gobierno

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Presidente del gobierno

José Luis Rodríguez Zapatero, 49 años

En el punto de mira

Por Quino Petit

Lleva cinco años en La Moncloa. Nunca ha estado en el punto de mira de los españoles como ahora. Ha superado varias crisis de Gobierno. Y una reelección. Reconoce haber tenido muchas condiciones favorables en su carrera política, pero ahora hay algo que puede torcer el brazo de su suerte. El presidente del Gobierno debe afrontar al mando del país la peor tormenta económica de las últimas décadas.

Poco hay a la vista de José Luis Rodríguez Zapatero (Valladolid, 1960) como para caer en la tentación de descubrir a este hombre extremadamente delgado. Quizá todo en su aspecto corresponda al concepto de "normalidad". Normales parecen sus maneras, su traje gris, la camisa azul presidencial y la corbata azul oscuro que resalta un buen color de piel. En la distancia corta, esa normalidad se acentúa con un perfume de lo más normal.

-¿Cómo siente la crisis el presidente del Gobierno? ¿Cómo la percibe desde esta atalaya, desde este lugar tan protegido?

-Bueno, no sólo desde este lugar. Aquí estamos hoy, pero en muchas ocasiones estoy fuera de aquí. Estoy en el Parlamento, estoy en la calle, estoy en reuniones y con gente que sufre la crisis. Una de las cosas que siempre te producen inquietud de cómo poder abordarlo es que cuando gobiernas a 46 millones te gustaría poder tener una conexión directa para que la gente sintiera lo que haces y pudieras darle respuesta a sus situaciones. En fin, lo que un alcalde puede hacer en un municipio normal es más difícil desde el Gobierno. Te llega más la presión de los problemas anónimos. Es verdad que cuando conoces la cara de los problemas es duro; pero cuando sabes que hay muchos problemas anónimos para ti, generan inquietud.

-Cuando reflexiona sobre el momento que estamos viviendo, sobre la crisis, sobre cómo afecta al país, ¿a qué le da más vueltas a la cabeza?

-Al paro. Lo sigo diariamente y reviso los planes para luchar contra el paro. No hay día que no pregunte a alguien del entorno, del Gobierno o fuera del Gobierno, más posibilidades. La mitad de mi trabajo ahora se centra en medidas contra el paro.

-Ha declarado que, "empujen lo que empujen", usted piensa hacer valer los más de 11 millones de votos que le dieron los españoles en las últimas elecciones generales. Pero lleva ya cinco años aquí, en La Moncloa. Después de todo este tiempo, ¿siente que su liderazgo está en crisis? ¿Es algo que también se resiente?

-Es una pregunta que siempre es bastante inconveniente para responderla uno mismo. Pero. si por capacidad de llevar un proyecto se mide el respaldo que tienes que tener, ante todo, en tu fuerza política, en tu electorado más sólido, más consolidado. Mi opinión es que. El liderazgo tiene, tiene recorrido.

-Lo que sí es cierto es que usted es el blanco de todas las iras. ¿Qué diría a los que están observándole ahí fuera, pendientes de cada uno de sus movimientos?

-Creo que pendientes de mis movimientos están más los periodistas que los ciudadanos.

-Pero todos esperan mucho de usted.

-Sí. Bueno, tenemos que tener algo de paciencia y de seguridad en nuestras fuerzas. Porque el país es un país fuerte, a pesar de la fuerte crisis. Y que. Yo espero que en un par de años o tres, este trance de la crisis sea un mal recuerdo.

Caminamos hacia las escaleras de La Moncloa. El presidente del Gobierno comenta que a lo largo de su carrera política ha tenido muchas condiciones favorables. "Ahora tengo una condición desfavorable y, sin embargo, si uno atiende a las ratios razonables de lo que representa la crisis y lo que representa el electorado. Lo más importante es ver cómo es el apoyo en tu propio electorado. Eso te marca las condiciones para seguir siendo competitivo y ganar elecciones".

-Y ante la avalancha de malas noticias, ¿en qué se refugia?

-Mi tarea es siempre tranquilizar y animar a mi equipo. Mucha gente que tiene mucha responsabilidad depende de cómo te vean a ti. Si a mí se me ve compungido, abrumado, eso se contagia de una manera impresionante. Y todo lo contrario: si me ven tranquilo, con ganas de luchar, a pesar de tener malos datos unos días y otros días, la gente está mucho más dispuesta.

Para bien o para mal, éste es su año. Lo que sea capaz de hacer antes de que acabe 2009 condicionará su aterrizaje en el ecuador de la legislatura convertido en un pato cojo o reforzado para. ¿una nueva reelección?

Fotografía de Pedro Walter

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