Por María Ovelar
Esta empresa de investigación de mercados, Quid, sortea el bache económico con soltura. La misma que demuestra Leonor López, su secretaria, de 30 años, cuando se mueve por sus oficinas madrileñas. Leo, como la llaman sus compañeros, lleva dos años en la empresa. Y está feliz. No es la típica secretaria. "Hace 40 años se trataba de llevar faldita, sentarse en una mesa a la entrada de la oficina del jefe e ir corriendo a contarle que no sé quién llamaba o quería una cita. Yo me ocupo de todos. Somos unos diecisiete. Es mucho trabajo, pero la tecnología facilita las cosas".
Entra a las nueve y sale a las siete de la tarde. Dispone de dos horas para comer, pero insiste en que el buen rollo con los compañeros hace que se quede en la oficina. "Tenemos buen roce. Quedamos para salir, ir a conciertos, tomar unos mojitos.".
En su empresa, la crisis, dice, "casi no se nota". La clave del éxito: "Somos muy rápidos, organizamos grupos de trabajo de un día para otro. Y eso el cliente lo valora un montón".
Fotografía de Javier Morán
Subir