La pobreza, el hartazgo por el inmovilismo político y la falta de democracia han encendido la mecha de protestas sociales en el Magreb y Oriente Próximo. Primero cayó el presidente de Túnez, Ben Ali, y después el de Egipto, Hosni Mubarak, como consecuencia de una presión popular que, tras dos semanas de protestas, se volvió insoportable para el régimen.
Siria
1 ¿Cómo ves la situación actual de tu país?
Ahora mismo veo que Siria está dando los pasos adecuados hacia la reforma. He estado siguiendo la situación de mi país muy de cerca estas últimas semanas, y parece que el Gobierno está entendiendo la situación en el mundo árabe y está actuando sin necesidad de complicaciones.
2 ¿Cuáles son los principales problemas de los jóvenes?
Los jóvenes se mueren porque les escuchen. Ya nos hemos hartado de permanecer callados mientras los mayores hablan, o de que se rían de nosotros cuando expresamos nuestras opiniones claramente. No queremos que nos traten como a niños, porque nuestras mentes han crecido y nuestras voces no quieren seguir siendo silenciadas. Las revoluciones, si han demostrado algo, ha sido eso.
3 ¿Estás siguiendo las noticias sobre otros países?
Lo que está pasando en otros países ahora mismo es la lucha por la libertad, y debido a la terquedad de los tiranos actuales, las protestas pacíficas se han convertido en lo que Occidente llama “revueltas”. Creo que en algunos países esos movimientos eran necesarios. No obstante, en muchos otros países del mundo árabe las revoluciones no son imprescindibles.
4 ¿Cómo crees que van a evolucionar las protestas? ¿Qué dice la gente en la calle?
Personalmente creo que en Siria las protestas no son necesarias. La gente que conozco –mi familia, mis amigos, el tendero de mi calle- está de acuerdo en que el presidente, Bachar El Asad, está llevando a Siria hacia el lugar adecuado. Se cree erróneamente que las reformas se pueden hacer deprisa y con resultados rápidos. Pero las reformas necesitan tiempo, si no años, y el presidente de nuestro país está trabajando duro (últimamente, incluso más) para ayudar a reestructurar el país. Cito al presidente El Asad en su entrevista con The Wall Street Journal, que por cierto, está demostrando con actos. “Empezamos la reforma cuando fui investido presidente. Pero la forma en que nosotros la vemos es distinta a la de ustedes. Nosotros creemos que no se pueden poner los caballos antes que el carro. Si quieres empezar, tienes que hacerlo con 1, 2, 3, 4… No puedes empezar con el 6 y luego volver al 1”.
5 ¿Qué papel están jugando las redes sociales en las protestas?
Las redes sociales en 2011 han dando un giro asombroso hacia lo inesperado. Quién habría imaginado que una red social como Facebook encendería una revolución, y que otra red como Twitter ayudaría a cubrirla. En el caso de Siria, desafortunadamente, sí conozco páginas de Facebook que animan a la gente a protestar contra el Gobierno. Aunque me gustaría ser objetiva respecto a ellas, creo que tienen el mismo éxito que la primera página “Syria Rage” (Ira Siria), que convocaba a la gente a una manifestación el 5 de febrero. Ese día fue una jornada normal y tranquila en el país. Creo que si la gente necesita absolutamente un cambio y que están enfadados, una página de Facebook no es suficiente, y en este caso, significa que la gente realmente no está furiosa. Yo soy siria y no estoy enfadada. Soy siria y estoy orgullosa de mi país. Soy siria y creo que mi país está yendo por el buen camino.
6 ¿Qué opinas sobre el futuro de los árabes? ¿Pasará por la democracia?
La democracia ya llega con retraso. Va siendo hora de que entremos en la política del siglo XXI. No obstante, no encaja con todo el mundo. Aunque me encantaría ver unos “Estados Árabes Unidos” desde el golfo hasta el océano, me da miedo el precio de la democracia y la libertad. Parecía muy lejano en 2010, pero a medida que pasan los días en las Revoluciones de 2011, creo sinceramente que las personas que han estado silenciadas pedirán sus derechos, y aquellos que se negaban a actuar antes no están ayudando a construir su país. Soy optimista por naturaleza y también sueño con unos Estados Árabes Unidos. La democracia, con sus defectos e imperfecciones es de alguna forma una ideología en el mundo árabe. Por mucho que la deseamos, aún no podemos tocarla. Solo podemos verla en América cada cuatro horas y esperar que podamos disfrutarla. De cualquier manera, la reforma está de camino en muchos países sin necesidad de hacer una revolución. Los Gobiernos están empezando a escuchar a su pueblo y ese es el único objetivo de la reforma.