La pobreza, el hartazgo por el inmovilismo político y la falta de democracia han encendido la mecha de protestas sociales en el Magreb y Oriente Próximo. Primero cayó el presidente de Túnez, Ben Ali, y después el de Egipto, Hosni Mubarak, como consecuencia de una presión popular que, tras dos semanas de protestas, se volvió insoportable para el régimen.
ANA CARBAJOSA - Ammán
Las autoridades palestinas, como el resto de los Gobiernos árabes de la zona, siguen muy de cerca los acontecimientos de Egipto . Temen que el fervor popular se traslade a los depauperados territorios palestinos, en los que los ciudadanos acumulan frustración desde hace décadas. Mientras en Gaza el Gobierno de Hamás ha reprimido una protesta de solidaridad con Egipto, la Autoridad Palestina ha anunciado la convocatoria de elecciones municipales para la primavera que viene. Con esta medida, el Gobierno de Ramala aspira a silenciar las voces de los que no reconocen la legitimidad de un Ejecutivo caducado desde el punto de vista electoral y desprestigiado tras la publicación de los llamados papeles palestinos.
"El Gabinete reafirma su compromiso de celebrar elecciones como establece la ley y lo más pronto posible". Fuentes oficiales palestinas estimaron que podrían celebrarse en mayo o junio que viene. Conflictos internos en Fatah, el partido del presidente palestino, Mahmud Abbas, han retrasado mes tras mes unas elecciones que en cualquier caso cuentan con el boicoteo de Hamás, el movimiento islamista que gobierna en Gaza. Los palestinos no han acudido a las urnas desde el año 2006. Cuatro años más tarde, en 2009, el mandato del presidente Abbas expiró oficialmente. La Autoridad Palestina ha seguido sin embargo al frente del Gobierno de Ramala.
Pero pese a que, a corto plazo, la Autoridad Palestina pueda albergar temores a algún tipo de sublevación popular, -sobre todo después de que el llamado Wikileaks palestino minara la escasa credibilidad del Gobierno-, a medio o largo plazo, un cambio de Gobierno en Egipto podría suponer buenas noticias para los palestinos. Analistas y políticos palestinos estimaron que si Israel pierde amigos en la zona como el régimen de Mubarak, la presión para firmar un eventual acuerdo de paz aumentaría.
Un cambio de Gobierno en Egipto también podría beneficiar al Gobierno de Hamás en Gaza. El embargo israelí sobre la franja, que dura ya más de tres años y que impide la libre circulación de personas y mercancías, ha sido hasta ahora posible solo gracias a la cooperación egipcia. El Gobierno de Mubarak ha ejecutado las órdenes israelíes, al mantener su frontera con Gaza cerrada, contribuyendo a asfixiar al Gobierno islamista, heredero de los opositores Hermanos Musulmanes egipcios.
Apoyar las aspiraciones de los manifestantes no ha impedido sin embargo al Gobierno de Hamás reprimir cualquier atisbo de expresión popular. Con la disolución por la fuerza de una concentración a favor de los egipcios, los gobernantes islamistas han dejado claro que no piensan permitir ninguna iniciativa ciudadana susceptible de derivar en una pérdida del absoluto control que ejerce sobre los ciudadanos de la Franja.
Human Rights Watch, la organización de defensa de los derechos humanos con sede en Nueva York, emitió un comunicado en el que indicó que "las autoridades de Hamás deben dejar de interferir arbitrariamente en manifestaciones relacionadas con Egipto o con cualquier otro tema".
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