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Tres ciudades, tres destinos a tiro de piedra,

  • Rijksmuseum

    Ámsterdam
  • Puentes de Ámsterdam
    foto: Gema GarcÍa

    Ámsterdam
  • Barrio Rojo
    foto: Gema GarcÍa

    Ámsterdam
  • Tienda de complementos The Otherist

    Ámsterdam

Desmontando Ámsterdam

Lo que tiene la capital de Holanda son todas las comodidades y encanto de una ciudad pequeña y todas las ventajas de una gran capital europea, centro de arte y vanguardia MARTA MATO

Cuando uno comenta que tiene en mente viajar a Ámsterdam, la sonrisa burlona del interlocutor y el típico chascarrillo sobre las bondades más famosas del destino son inevitables. Porque, además de los canales, la imagen mental que todos tienen de Ámsterdam va irremediablemente unida a la marihuana y al Barrio Rojo. Y si bien no difiere de la realidad, sí se queda corta porque estos dos puntos del destino son solo una pequeña anécdota comparados con la oferta cultural, histórica y de diseño que encontrará.

Ámsterdam es una auténtica joya hecha ciudad. No sólo por la genial obra de ingeniería que supone, construida sobre el nivel del mar, se mantiene a salvo de las inundaciones gracias a los diques fluviales y cuenta con más de 1.200 puentes y 165 canales. Sino también, por el grado de conservación de sus casas. No encontrará en el centro histórico un edificio discordante, ninguno sobrepasa las seis plantas de altura, y la mayoría de ellos son del siglo XVII.

Todo lo que interesa ver en una visita corta está dentro de los canales más importantes o, como también se les llama, anillos. El más exterior es el de Prinsengracht. Y le siguen Keizersgracht y Herengracht. No hay grandes edificios que le sirvan a uno de referencia. Tan solo el Palacio Real, ubicado en la Plaza Dam y construido en 1648. Centraal Station, la estación de trenes de estilo renacentista. La principal iglesia católica de San Nicolás. Y la torre de Westekerke, de las pocas iglesias que funcionan como tal. Pero el encanto de Ámsterdam, ciudad de casas y canales, radica, más que en los grandes monumentos, en los pequeños detalles.

Buen ejemplo de ello es el barrio del Jordaan. Situado al oeste de la ciudad, se extiende desde el canal de Prinsengracht hacia la parte externa del anillo. Este barrio se fundó en el siglo de Oro como zona de almacenes y viviendas para la clase obrera y artesanos. Hoy día es una de las zonas más valoradas, sobre todo por los artistas y la gente joven, lleno de cafés, galerías de arte y tiendas de antigüedades o moda vintage.

Desde la tranquila calle de Brouwersgracht, que cortan al norte los canales de Herengracht y Keizersgracht se puede observar un festín de puentes de todas las formas posibles y sin un alma que interrumpa la escena.

A muy poca distancia de este remanso de paz, la zona más trendy de Ámsterdam, la llamada zona de “las 9 calles” y en las que se encuentran las tiendas más especiales y originales, como Velour o la librería de diseño Mendo.

El corazón de Ámsterdam es una zona de casas apretadas, calles oscuras y canales con sabor a viejo. En él se encuentra el Barrio Rojo y el Barrio Chino, una prolongación del anterior, y la mayor parte de Coffeshops de la ciudad. Desde esta parte, casi se puede percibir cómo la ciudad bombea turistas desde su punto neurálgico hacia el resto de la ciudad. Pero al margen de la estampa más folclórica de Ámsterdam, el final del canal de Oudezijds Voorburgwal, en su extremo norte, es uno de los rincones más bellos de la ciudad y en los pocos sitios en los que encontrará casas al mismo nivel del agua.

Uno de los rasgos definitorios de la ciudad de Ámsterdam es su pasión por el arte. En Museumplein, agrupados en torno a un gran parque, encontrará la mayoría de sus grandes museos. El Rijksmuseum, el Museo Van Gogh, el Stedelijk Museum, y el Hermitage. En la parte más al norte de la ciudad, se encuentran algunos de los edificios más modernos: el Conservatorio de Ámsterdam, la Biblioteca Pública, en la que por cierto se come muy bien y a buen precio, y el Museo de ciencias NEMO.