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1996

2000

 


- Campaña  

En campaña hasta el último segundo

Los últimos días de la campaña se han convertido en una carrera desbocada entre Bush y Gore para conseguir dar un vuelco a los resultados electorales dado el estrecho margen de puntos que existe entre ambos a tan solo unos días de las elecciones

Éstas están siendo, con mucho, las elecciones presidenciales más reñidas de los últimos años en EE UU y, de hecho, a pocos días de su celebración, el panorama es más incierto que nunca. Curiosamente, el ambiente político no se respira en las calles, donde sorprende no ver ningún cartel con los rostros de los candidatos estampados junto con sus lemas. Pero eso es en NY, un estado tradicionalmente demócrata donde Gore no necesita hacer campaña y, menos aún, empapelar la ciudad con su foto. Otros estados, más activos, ofrecen la típica imagen de suburbio estadounidense de casas unifamiliares donde se ven pequeños carteles electorales clavados en el césped de la entrada.

Pero sin duda, el duelo principal se libra en la arena televisiva y en los cuarteles generales de los candidatos donde los asesores preparan anuncios de última hora que puedan inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Dado que la distancia entre ambos candidatos, Bush desde el frente republicano y Gore desde el demócrata, es estrechísima (a pesar de que se habla de cierta ventaja de Bush sobre Gore, todavía queda un 25% de la población aún indecisa), ambos se han lanzado a hacer campaña en los denominados swing states (los estados que por su importancia pueden decidir las elecciones). La estrategia consiste en limitarse a recalcar los defectos del contrincante, destacar lo terrible que será un mandato presidencial bajo su batuta y recurrir al terreno de la descalificación personal liderada por los presentadores de los programas de televisión más populares.

En uno de sus Late Show de los pasados días, David Letterman, el famoso showman estadounidense, hizo un chiste sobre Bush diciendo que, dado que las encuestas le dan como vencedor, en los lugares donde se guardan los misiles y las bombas están imprimiendo a toda prisa carteles con Easy-to-read-instructions (instrucciones para tontos) dada la fama que tiene Bush, y no sólo de inculto. Letterman también pasó unas imágenes, grabadas en un descanso cuando Bush estaba siendo entrevistado por él, en las que se ve cómo el candidato republicano aprovecha para, sin permiso, limpiarse las gafas directamente en la chaqueta de una productora del programa que en ese momento comentaba algo con Letterman. Éste dijo más tarde que Bush era un payaso y que "quién quiere un presidente que se va a limpiar las gafas en los que le han votado".

En realidad, estas descalificaciones demuestran la verdadera y auténtica desesperación que viven estos días los demócratas de EE UU que ya ven a Bush junior instalado en la Casa Blanca. Y que se sienten decepcionados porque sienten que no es que Bush pueda ganar las elecciones sino que es Gore quien las ha perdido. Según la tradición, si el candidato del partido oficial no obtiene una ventaja de más de 20 puntos sobre su contrincante un mes antes de las elecciones, lo más probable es que pierda.

Por su parte, los republicanos se limitan a criticar las iniciativas demócratas sobre medio ambiente como la propuesta de aumentar el precio de la gasolina pagando un impuesto denominado CO2 tax, elaboran rimas del tipo Gore is a bore (Gore es un aburrido) y hacen mucho hincapié en la falta de moralidad de los demócratas; no sólo por el estigma que arrastra todo el partido desde el "caso Lewinsky" sino por su abierto respaldo al aborto libre -pro choice- en contraposición a la postura republicana.

Pero no sorprende ver hasta qué punto puede llegar el nivel de descalificaciones mutuas, porque si hay algo que ha destacado en estas elecciones ha sido la perspectiva personal de los candidatos. De nada le ha servido a Clinton dejar un legado económico inigualable si los electores consideran que Gore es un "estirado" y un frío intelectual. Incluso un grupo de estudiantes de políticas de Carleton College en Minneápolis reconocía que, para ellos, Gore es el candidato más cualificado pero resulta muy engreído, mientras que Bush les parece el típico compañero de Campus que hace gamberradas.

Sin embargo, personalmente Bush está teniendo suerte en su campaña y hasta sus defectos le están ayudando. Cuando comete errores lingüísticos, no recuerda cuál es la capital de Tailandia o admite su pasado de alcoholismo, los votantes le ven como uno de los suyos, alguien que se equivoca, que no recuerda las capitales de muchos países y que se emborracha.

Curiosamente son los mismos electores que ven a los demócratas como la bestia negra y amoral que mantiene relaciones extramatrimoniales, algo que, sin embargo, "también les puede pasar a ellos". Por alguna razón que no entra dentro de los programas electorales, la inmensa mayoría de estadounidenses "percibe" buena fe en Bush y muchos reconocen que le votarán a pesar de que creen que Gore está más preparado.

Y mientras se dirime el rompecabezas de cuál ha de ser la estrategia a seguir por los dos candidatos principales en los últimos días antes de la votación, hay un apellido que está en boca de todos: Nader. El independentista de los verdes está poniendo la emoción que faltaba -si es que era necesario- en la recta final hacia las urnas. Se ha ganado la confianza de los indecisos y, lo que es peor, de la mayoría de los jóvenes, que lo están utilizando abiertamente para castigar a los candidatos demócrata y republicano, pero sobre todo, a lo que para ellos representan: el sistema.

Votar a Nader les hace sentir liberales, contestatarios y cínicos. Y lo cierto es que están influyendo drásticamente en el devenir de las elecciones y, para desgracia de los demócratas, lo está haciendo a favor de Bush, ya que los votantes de Nader son potenciales votantes demócratas. Tal y como argumenta una típica demócrata neoyorquina: "Me temo que Bush ganará, pero espero que Gore logre abrirse camino. No obstante todo depende de los votantes de Nader. Esperemos que en el último momento un puñado de ellos se raje, vote por los demócratas y todo cambie".

 


IMÁGENES DE LA CAMPAÑA


Bush ha conseguido convertir sus defectos en virtudes y convencer de que llevará el honor y la dignidad a la Casa Blanca (Reuters).


El candidato demócrata no ha logrado comunicar con los electores ni romper su imagen de hombre estirado y de intelectual aburrido (Ap).

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