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7
de noviembre
Los
republicanos se aseguran el control de las dos cámaras
JUAN
CAVESTANY, Nueva York
Los votantes dijeron el martes en las urnas que quieren un Gobierno
equilibrado en el que el Legislativo y el Ejecutivo se vigilen mutuamente.
Hastiados quizá del panorama político en general, compensaron la
victoria de Bill Clinton renovando su confianza en un Congreso republicano,
pero con un reparto de escaños más igualado. En el Senado, y a pesar
de algunas importantes victorias de candidatos demócratas, los republicanos
ganaron un escaño más y se aseguraron la mayoría. En la Cámara de
Representantes, por el contrario, perdieron 10, mientras los demócratas
ganaban nueve, pero la fuerte ventaja anterior (235 a 197) permite
a los republicanos seguir controlando ambas cámaras.
Se esfuma así por el momento la posibilidad, no descartada en las
encuestas previas, de que un giro demócrata en el Congreso suavizara
la gestión del presidente en su segundo mandato y relajara el acoso
al que le han sometido las diversas comisiones que investigan los
escándalos de Whitewater, Travelgate y los ficheros del FBI. Pero
no se espera que un Gobierno dividido vuelva a paralizar a la Administración,
como ocurrió a comienzos de 1995 por el exceso de celo de la llamada
«revolución conservadora».
En su discurso
de la victoria en Little Rock (Arkansas), Clinton anunció su ánimo
conciliador al declarar: «Cuando unimos nuestras manos, América
siempre gana». Por su parte, Newt Gingrich, hasta ahora presidente
de la Cámara de Representantes, que resultó reelegido por su distrito
electoral de Georgia, también afirmó que su partido tenderá la mano
al presidente, «quien, después de todo, ha hecho campaña por un
presupuesto equilibrado, recortes de impuestos, lucha contra la
droga». «En definitiva», continuó, «por todas las cosas que nosotros
dijimos estar a favor».
Gingrich señaló
también que se trataba de un momento histórico. En 1994, los republicanos
habían alcanzado el control conjunto de la Cámara de Representantes
y el Senado por primera vez en 40 años. Ahora también se puede decir
que este partido no disfrutaba de una renovación de esta mayoría
en el Congreso desde 1928.
Los dos extremos
Pero no todo
fue conciliación y compromiso. Dos senadores reelegidos simbolizan
los extremos ideológicos que existen en EE UU. El ultraconservador
Jesse Helms, cuyo apellido designa una ley de desgraciada fama en
la comunidad internacional, ganó de nuevo su escaño por Carolina
del Norte y decidió romper de inmediato la tónica moderada de su
partido al declarar que «va a haber seis años más de tormento para
Ted Kennedy y todos esos liberales», refiriéndose al senador demócrata
de Massachusetts, que este año no se presentaba a reelección.
Por su parte,
Paul Wellstone, el único senador demócrata que votó en contra de
la ley de reforma de la salud pública firmada por Clinton, también
se impuso en Minnesota al candidato republicano Rudy Boschwitz.
En un intercambio de publicidad agresiva, éste había caracterizado
a Wellstone como «un liberal vergonzante». El demócrata, situado
muy a la izquierda en el seno del partido, no se inmutó por la etiqueta
de ultraliberal y persistió en su defensa de un plan de cobertura
médica universal.
Otras dos significativas
victorias en el Senado fueron las de los demócratas John Kerry (Massachusetts)
y Robert Torricelli (Nueva Jersey). Sus batallas resumieron lo que
fue la durísima carrera electoral por el Congreso: los demócratas,
queriendo identificar a los republicanos con la figura «extremista»
de Newt Gingrich, y éstos, acusando a aquéllos de ser como el senador
«liberal» Edward Kennedy.
A los votantes
no les gusta ninguno de estos supuestos extremos y están hartos
de la «publicidad negativa». Sin embargo, está demostrado que en
EE UU ésta es extremadamente rentable y este año ha alcanzado cotas
insólitas de ferocidad.
En la Cámara
de Representantes, la reelección de Newt Gingrich vino acompañada
por la victoria que obtuvieron la mayoría de los 73 nuevos congresistas
que habían llegado al Capitolio -sede del Congreso- de su mano en
enero de 1995.
Al tiempo que
los votantes demostraron que se ha superado en parte el rechazo
popular a los conservadores, las urnas decidieron, por otra parte,
que la Cámara de Representantes estuviera más repartida: los demócratas
ganaron nueve escaños y los republicanos perdieron 10. No obstante,
el reparto de escaños no está cerrado del todo hasta que se cuenten
las papeletas de votantes ausentes y se decida un desempate en el
Estado de Tejas.
En el Estado
de Carolina del Sur, el senador republicano Strom Thurmond, de 93
años, obtuvo la reelección por octava vez, con lo cual puede llegar
al siglo de vida estando todavía en la Cámara alta.
Víctor Morales,
candidato demócrata al Senado por Tejas, que realizó su frugal campaña
a bordo de una camioneta, no pudo con los millones del conservador
Phil Gramm.
También se
celebraron elecciones para gobernador en 11 Estados norteamericanos.
Al ganar la mayoría de los que se presentaban a reelección -tanto
republicanos como demócratas- no hubo mayor sorpresa.
Wall
Street saluda a Clinton con ganancias espectaculares
V. C. / R. V.,
Madrid
El resultado de las elecciones presidenciales y legislativas en
EE UU desató unas ganancias espectaculares en Wall Street. Los inversionistas
quisieron expresar su satisfacción con la continuidad: un demócrata
en la Casa Blanca y un Congreso republicano. Los demás mercados
internacionales se movieron fundamentalmente influenciados por la
euforia desatada en Nueva York. Todos, sin excepción, se sumaron
a la celebración de un resultado electoral que garantiza el actual
status quo económico.
La Bolsa de
Nueva York rompía a media sesión su anterior máximo histórico al
avanzar 57 puntos, situando al Dow Jones en el nivel del 6.138.
La bolsa española aprovechó el buen momento de los mercados y también
lograba un nuevo máximo histórico al terminar la sesión en el 384,69%,
tras una subida de cuatro puntos, el 1,05%. Las subidas más espectaculares
correspondieron a Tokio, con un 1,94% que le acerca al nivel de
los 21.000 puntos, y Milán, que recuperaba la cota de los 10.000
puntos tras un avance del 1,41%. La Bolsa de Londres daba por concluida
la reacción técnica ante la subida de los tipos de interés y cerró
con una ganancia del 0,37%, mientras que París subía un 1,19%.
El índice Dow
Jones cerró con una ganancia de 96,53 puntos, un 1,59%, a 6.177,71
unidades. Es la primera vez que el índice termina la sesión por
encima de los 6.100 puntos.
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