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- La campaña día a día  


Gore no aceptará los resultados oficiales que se certifiquen en Florida si no le son favorables

El Tribunal Supremo admite un recurso de Bush sobre la inconstitucionalidad del recuento a mano

JAVIER VALENZUELA
Washington
Estados Unidos no tendrá el lunes un indiscutido presidente electo. Al Gore, según informó ayer David Boies, el jefe de sus abogados, rechazará los resultados oficiales que Florida certifique a partir de la madrugada del lunes, hora española, si estos son favorables a George Bush. El líder republicano obtuvo ayer una victoria legal en el Tribunal Supremo de EE UU que aceptó a trámite su demanda que pone en cuestión la constitucionalidad de los recuentos a mano.

Los recuentos a mano cuestionados son los efectuados en determinados condados de Florida de mayoría demócrata. No era seguro que el Supremo de EE UU aceptara la demanda. Pero decidió hacerlo por considerar que Bush merece ser escuchado cuando afirma que el Supremo de Florida abusó de su poder al autorizar escrutinios manuales en condados demócratas como Palm Beach, que pueden suponer una discriminación anticonstitucional para el resto de los votantes de ese Estado. Las papeletas presuntamente favorables a Gore, argumenta Bush, están siendo escrutados más veces y con más mimo que las suyas.

El Supremo de EE UU escuchará a las partes el viernes de la próxima semana, una rapidez insólita para ese organismo. Para entonces habrán pasado muchas cosas. Gore tenía ayer renovadas esperanzas en que el recuento manual de las papeletas mal perforadas en Broward y Palm Beach le dé la victoria. Pero por si no es así, el líder demócrata quiso advertir al mundo que no dará por terminada la batalla. Esa combatividad evaporó cualquier esperanza en que el pulso por la Casa Blanca termine el lunes, cuando los norteamericanos regresen del puente del Día de Acción de Gracias.

El lunes, según sentencia del Supremo de Florida, Katherine Harris, la secretaria de Estado republicana, está autorizada a certificar los resultados oficiales en Florida, teniendo en cuenta las correcciones procedentes de los recuentos manuales que ayer continuaban en Broward y Palm Beach. El plazo para que esos condados envíen a Harris sus correcciones vence a las 5 de la tarde del domingo hora de Florida.

La intención de Gore es arañar allí los 930 votos que necesita para contrarrestar la ventaja oficial de Bush tras dos escrutinios mecánicos y el voto por correo. Si es así, y datos provisionales animaban ayer la esperanza demócrata, Gore se proclamará ganador.

Pero si las papeletas mal perforadas no le conceden la victoria, Gore no lo aceptará. Negará validez a la certificación oficial y emprenderá nuevas acciones judiciales, según adelantó Boies. La base será discutir los resultados del condado de Miami-Dade, por no haberse celebrado allí un recuento manual. Según Gore, la junta electoral de ese condado renunció al recuento manual por las presiones de manifestantes republicanos. Los republicanos reaccionaron con indignación al anuncio de que Gore no aceptará los resultados oficiales de Florida salvo en caso de que le sean favorables. El moderado George Pataki, el gobernador republicano de Nueva York que se opuso al impeachment de Clinton, denunció que Gore está "intentando robar las elecciones".

 


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