Los aspirantes demócratas cruzan golpes bajos en New Hampshire
Mañana arracan las elecciones primarias en Estados Unidos
JAVIER VALENZUELA
Manchester (New Hampshire)
Bill Bradley, según todas las encuestas, acortaba ayer la distancia que le lleva Al Gore en las intenciones de voto de los ciudadanos de New Hampshire, donde mañana se celebrarán unas primarias cruciales. Bradley, que como ex jugador de baloncesto sabe que muchos partidos se ganan en el último lanzamiento a la canasta, golpeaba a Gore divulgando sus ambigüedades en la defensa del derecho constitucional al aborto. Pero tenía que responder a las dudas sobre el buen estado de su corazón.
"Muchos ciudadanos de New Hampshire deciden en los dos últimos días", recordó Bradley, el único rival demócrata de Gore en la carrera hacia la Casa Blanca. La historia así lo confirma. Si los electores de este pequeño y frío Estado lindante con Canadá son célebres en EE UU, es por su independencia de criterios frente a los sondeos, los medios de comunicación y los aparatos partidistas. Eso y el ser las primeras elecciones de verdad del ciclo presidencial norteamericano convierten la cita del martes en trascendente e imprevisible.
Gore seguía ayer por delante, pero su ventaja frente a Bradley era de siete puntos, cuando días atrás era de 11. Contrastando con la nieve que cubría New Hampshire, subía la fiebre política y empezaban los golpes bajos, como la resurrección del asunto de los problemas de corazón del ex baloncestista. Una de las razones por las que Bradley perdió pie en las últimas semanas frente a Gore fue porque sufrió cinco crisis de arritmia cardiaca. Mientras Gore se quitaba la chaqueta, bajaba a tierra y exhibía un nuevo estilo de campaña, mucho más físico, agresivo y popular, Bradley luchaba contra un mal que comparte con dos millones de norteamericanos y que algunos utilizan para poner en duda su capacidad para asumir la presidencia de EE UU. A preguntas de un periodista, Bradley tuvo que reconocer que transferiría los poderes al vicepresidente en caso de que sufriera en la Casa Blanca alguna crisis que le obligara a someterse a una intervención quirúrgica. Esa intervención, el ajuste eléctrico del ritmo cardiaco, obliga al paciente a perder la conciencia durante varios minutos a causa de la anestesia.
El uso político de sus problemas de corazón y los duros ataques que le ha propinado Gore han llevado a Bradley, el candidato que hace bandera de la honestidad personal y la lucha limpia, a endurecerse en los últimos días. Estas elecciones son de vida o muerte para él, al igual que para el republicano John McCain, que desafía a George Bush. Ganar en New Hampshire es obligatorio para ambos si quieren seguir retando a Gore y Bush.
Bradley difundió ayer dos cartas de Gore que contradicen su proclamación de que es un firme defensor del derecho de las mujeres a escoger la interrupción del embarazo. En una escrita en 1984, el entonces congresista Gore le dice a un elector: "Tengo la convicción moral de que el aborto es un error". En otra, de 1987, afirma: "Creo que es equivocado gastar fondos federales para lo que no es sino la eliminación de una vida humana"
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