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2000

 


- La campaña día a día  


Bush se compromete a no apoyar las dictaduras militares en América

El candidato mantendrá las sanciones a Cuba

JAVIER VALENZUELA
Washington
George Bush rompió ayer con una larga tradición republicana de apoyo a los regímenes militares de América Latina y anunció que, de ser elegido presidente, será una fuerza activa en "una revolución de libertad" en los vecinos meridionales de EE UU. Su oposición a las dictaduras, precisó, incluirá a Cuba. Bush mantendrá las sanciones a la isla caribeña, "hasta que Castro libere a los presos políticos, celebre elecciones democráticas y autorice la libertad de expresión".

El gobernador de Tejas y candidato republicano a la presidencia escogió simbólicamente Miami, la ciudad más hispana de EE UU y la emergente capital cultural y económica de América Latina, para pronunciar su primer discurso de envergadura sobre el hemisferio occidental. Este discurso y su posterior encuentro en Dallas con el presidente electo de México, Vicente Fox, estuvieron destinados a reforzar su imagen de estadista.

Acusado de ser un ignorante en política internacional, Bush replica subrayando que su gran pasión personal es la relación con México y América Latina, lo que, dice, coincide con el interés estratégico de su país. "Si soy elegido presidente", dijo ayer en Miami, "miraré hacia el Sur no como un tema secundario, sino como un compromiso fundamental de mi presidencia. Del mismo modo que logramos terminar la división entre Este y Oeste, ahora tenemos que liquidar la existente entre el Sur y el Norte".

Bush acusó al Gobierno de Bill Clinton de haber desaprovechado los últimos ocho años de paz y prosperidad estadounidenses para cimentar los procesos democráticos en curso en América Latina y expandir el libre comercio en todo el continente. "El Gobierno de Clinton y Gore", dijo, "no ha tenido ninguna estrategia".

El Congreso de EE UU aprobó, en el primer tramo de la presidencia de Clinton, el Tratado de Libre Comercio (TLC) con México y Canadá, pero éste había sido negociado durante la anterior presidencia, la de George Bush, el padre del actual candidato republicano. En el segundo mandato de Clinton, sus correligionarios demócratas en el Capitolio, bajo la presión de sindicatos y ecologistas, se negaron a concederle manos libres (fast track) para rubricar nuevos acuerdos de libre comercio con otros países latinoamericanos.

Amigo sólido de EEUU

Bush hurgó ayer en esa herida. Sin fast track, dijo, "EE UU se mueve lentamente y las demás naciones son reacias a negociar seriamente con nosotros". "Mientras caminen hacia la libertad, no estarán solos; mientras se muevan hacia la democracia, contarán con un sólido amigo en EE UU", dijo Bush en Miami, dirigiéndose al mundo latinoamericano. El candidato republicano no mencionó la polémica sobre Elián González, un asunto que, desde el regreso del niño balsero a Cuba, el 28 de junio, ha desaparecido de la agenda política estadounidense. Pero sí hizo una referencia concreta a Cuba. "Desafío al régimen de Castro a sorprender al mundo y adoptar los caminos de la democracia", dijo. "Hasta que libere a los presos políticos, celebre elecciones democráticas y autorice la libertad de expresión, mantendré activas las sanciones. Señor Castro, ha llegado la hora de liberar a su pueblo".

Bush se entrevistó por la tarde en Dallas (Tejas) con el presidente electo de México, Vicente Fox, que el día anterior había sido recibido en Washington por separado por Clinton y Gore. El líder republicano anticipó su oposición a la idea de Fox de caminar hacia la eliminación dentro de 10 años de las restricciones a la libertad de movimientos de personas en la frontera entre México y EE UU. Por el contrario, Bush se declaró partidario de "reforzar nuestras fronteras" y de contratar más agentes de la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) para "liquidar la inmigración ilegal y el tráfico de drogas".

Gore, el día anterior, había declarado que el objetivo de Fox de eliminar las diferencias de riqueza entre México y EE UU no es alcanzable en 10 años, como propone el mexicano. Entretanto, la sugerencia de Fox de que EE UU se vaya preparando para eliminar su frontera es "muy problemática", dijo el candidato demócrata. Pero Gore recibió muy amistosamente a Fox, como ayer lo hizo Bush. "De convertirme en presidente", dijo el gobernador de Tejas, "trabajaré para tener una buena relación personal con él".

El pasado año, cuando en una entrevista televisada no supo nombrar a los líderes de Chechenia e India, Bush replicó señalando que, en cambio, conocía muy bien a los de México. Bush le expuso a Fox su propuesta de impulsar en América Latina "una revolución de libertad, comercio, democracia y primacía de la ley". Y se comprometió a celebrar con él una cumbre en las semanas siguientes a las elecciones norteamericanas del 7 de noviembre, siempre y cuando el gobernador de Tejas sea el ganador.

Ahora, Bush va en los sondeos por detrás de un Gore vigorizado por su éxito en la Convención Demócrata de Los Ángeles.

Entre las ofertas concretas al mundo latinoamericano detalladas ayer por Bush figuran la concesión de 100 millones de dólares de créditos blandos a organizaciones que promuevan la creación de pequeños negocios, y la creación de un programa de cooperación (American Fellows Program) para que jóvenes latinoamericanos trabajen temporalmente en instituciones gubernamentales de EE UU. Bush hizo un llamamiento para que los Gobiernos latinoamericanos derriben las barreras burocráticas que impiden a los más pobres crear pequeñas empresas.

 


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