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1996

2000

 


- Campaña  

¿Dónde está Clinton?

Muy a su pesar, Bill Clinton se ha visto fuera de los focos de la campaña por orden de los asesores de Gore, lo que ha hecho que su época de lame duck (pato cojo) sea mucho más relajada de lo que él hubiera deseado.

Al final no pudo aguantar y Clinton se lanzó a la campaña. Ocurrió sólo cinco días antes de la votación, un retraso que él no quiso, pero a lo que se vio prácticamente obligado. Nunca creyó William Jefferson Clinton que, tras ocho años de presidencia, de explosión económica y de apuntalamiento del estado de bienestar… iba a ser la referencia más buscada y menos encontrada en la campaña electoral hacia el despacho oval de su delfín.

Cierto es que los múltiples escándalos que han bombardeado la presidencia de Clinton (caso Paula Jones, caso Whitewater, caso Lewinsky…), alguno de los cuales ha cogido a Gore en plena línea de fuego (la dudosa financiación del partido demócrata para los comicios de 1996), han creado numerosos recelos en los asesores de Gore.

Entre éstos, el fantasma que sobrevuela la campaña de que la presencia del presidente saliente en ésta daría la impresión al electorado de que, más que el primer mandato de Gore, los estadounidenses obtendrían la tercera presidencia del ex gobernador de Arkansas pero sin su carisma. Por ello, los directores de campaña de Gore han huido de presencias conjuntas de ambos, salvo las estrictamente necesarias (una encuesta de Gallup revelaba que el 40% de los entrevistados consideraba negativa la irrupción de Clinton en la campaña).

Las estrellas de la Convención

Por lo visto, parece que razón no les falta. Fue en Los Angeles, en agosto, en la Convención Demócrata en la que Clinton cedió definitivamente los trastos a Gore. El candidato era éste, pero la estrella fue aquél… y su esposa, Hillary Rodham, que se juega un escaño de senadora por Nueva York y cuyas relaciones con Gore no son de lo más cordiales.

Ésta, y una cena para recaudar fondos en Los Angeles, han sido las únicas veces en las que Gore ha tenido que plegar las velas ante el empuje mediático y el carisma de Clinton. De hecho, el vicepresidente sólo ha pisado una vez su despacho de la Casa Blanca desde el pasado mes de mayo. Mientras, se ha pretendido fabricar y mostrar a un Al Gore simpático, ocurrente, locuaz, improvisador (cualidades que le sobran a Clinton) y hasta divertido en los late shows de máxima audiencia. Incluso, cuentan que solicitó una aparición en Los Simpsons, petición que fue denegada ante la reticencia que mostró con la serie cuando ejercía de vicepresidente.

Hechos que no concuerdan con la imagen que la mayoría de los estadounidenses tenían de Al Gore (frío, metódico, calculador e infatigable trabajador en la sombra), pero que comienzan a vislumbrar ahora. Algo que con Clinton a su lado no sucedería, dado el control de los medios que posee el actual mandatario. De hecho, y pese a que en un principio proclamó que iba a apoyar en todo lo que pudiera a Gore, Clinton ha estado, hasta ahora, apartado de la circulación todo lo que ha podido.

La crisis de Oriente Próximo ha absorbido su tiempo en el exterior, mientras que en el interior, su etapa de lame duck (pato cojo, y que alude a la etapa de los presidentes salientes en la que se supone que no tienen mucho que hacer y en la que no reciben la atención de nadie pues todo el mundo está pendiente de las elecciones) está siendo de lo más suave, incluyendo un anuncio publicitario en el que aparece recogiendo sus trastos y despidiéndose del personal de la Casa Blanca. "Ya le he dicho a Al que mi principal objetivo será quitarme de su camino, porque EE UU sólo puede tener un presidente", confesó Clinton a Los Angeles Times en la pasada Convención Demócrata del mes de agosto.

Una máxima que, pese a los deseos del todavía presidente ya tenían muy clara desde hace mucho tiempo los asesores de Gore. Y es que éstos pretenden que la única aparición conjunta de ambos sea cuando el ahora vicepresidente jure su cargo en enero frente al Capitolio.

 

LAS BROMAS DE CLINTON
Galería fotográfica

PROCESO Y SONDEOS
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Clinton ha tenido que ceder el protagonismo a Al Gore, al que aplaude durante un mitin en Arkansas, su feudo personal (Ap).


El candidato siempre ha adolecido de la espontaneidad que nunca le ha faltado a Clinton (Ap).


Encuentro en Michigan. Una de las escasas veces en la que ambos matrimonios han estado juntos (Reuters).

CRONOLOGÍA
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EL DEBATE TELEVISIVO
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IMÁGENES DE LA CAMPAÑA

 

 

 

 


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