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Rebeldes
sin votos
Sus
nombres no aparecen en las quinielas, nadie les invita a los debates
y sus presupuestos para toda la campaña equivalen a los gastos
en 'pins' de los grandes partidos. Son la legión de pequeños
partidos que concurren el día 7 sin esperanza alguna
La
lista de las formaciones que pretenden hacerse un hueco en el bipartidismo
imperante es tan larga como los 270 candidatos de las anteriores
elecciones.
Los
hay para todos los gustos. Los anarco-conservadores del Partido
Libertario pretenden vaciar el Estado y llevar al límite
la libertad individual. Así, la única función pública que mantendría
este minúsculo grupo son las Fuerzas Armadas.
Comercio,
Salud, Educación y todo lo que se asocia a las palabras burocracia
y regulación pasarían a mejor vida. Su actual líder, Harry
Browne, se declara dispuesto a colgar el cartel de "se
vende" en todas las propiedades estatales, como escuelas, edificios
y jardines, y eliminar la recaudación de impuestos.
En
esta línea, pero menos radical, también
se presenta el Partido
de los Contribuyentes, que
propugna eliminar todas las cargas que
pesan sobre los trabajadores, incluida
la ayuda a los pobres.
Pero
si lo que preocupa al votante es la armonía y la espiritualidad,
su voto debe ser para el Partido de la Ley
Natural, cuyo principal lema es conseguir que "la vida
nacional esté regida por las leyes naturales". ¿En qué se traduce
esta proclama? En llevar "la luz de la ciencia a política", mediante
la meditación transcendental, la medicina preventiva, la energía
solar y eólica, la agricultura orgánica y el desarrollo de la creatividad
individual.
Fundado
en 1992 en Iowa, está liderado por John
Hagelin. Otros partidos minoritarios
son: el socialista (con David McReynolds),
el comunista, el Partido por la Independencia
de Hawai, el Partido de la Constitución
(con Howard Phillips), el Partido Patriótico...
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