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1996

2000

 


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Nacimiento, éxito y declive del sueño de Ross Perot

El multimillonario tejano tuvo en 1992 el sueño de convertirse en presidente, se gastó 70 millones de dólares y consiguió el 19% de los votos. Su legado, convertido en el Partido de la Reforma, presenta al ex republicano Pat Buchanan

Cada cierto tiempo, crece en el campo abonado de la política estadounidense un elemento antisistema que centra la campaña, a pesar de sus escasas posibilidades de éxito.

Si consigue la simpatía, la atención y, en ocasiones, los votos del público, es precisamente porque no supone más de lo mismo. Si hace nueve años el outsider fue el multimillonario tejano Ross Perot, hoy el independiente por excelencia es el verde Ralph Nader.

Los reformistas están de capa caída en las elecciones del 2000, sobre todo tras la dura pugna en la cúpula del partido, que llegó a tener una doble candidatura: el ex republicano Pat Buchanan y el doctor en Física John Hagelin.

Sin partido, a golpe de talonario y con un discurso fácil de hombre de la calle, nacionalista y aislacionista, Perot consiguió contra todo pronóstico auparse con un sorprendente 19% de los votos en 1992 -lo que restó votos a Bush padre y facilitó la victoria de un casi desconocido gobernador de Arkansas apodado Bill-.

Entonces, sumó sus apoyos -uno de cada cinco estadounidenses le dio su voto- y creó el conservador Partido de la Reforma que descendió al 8% de los sufragios en 1996. Pero las aspiraciones de convertirse en el tercer partido en discordia y acabar con el tradicional bipartidismo se esfuman a medida que el movimiento, heterogéneo y circunstancial, se ahoga en rencillas internas.

Ross Perot tenía 62 años cuando en 1992 decidió saltar a la política, un sueño que le costó 70 millones de dólares. Su historia es la de un selfmade man que comenzó, como todos, vendiendo periódicos, y, como exige su origen tejano, domando caballos.

Hizo su fortuna en el campo de la electrónica y sirvió a la Marina durante años. Al más puro estilo americano, comenzó a ser conocido tras montar una operación de salvamento de unos trabajadores de su empresa secuestrados en Irán (no hay película, pero sí un best seller firmado por Ken Follet). Para estas elecciones se habló del senador John McCain o incluso del multimillonario Donald Trump como posibles sucesores del proyecto de Perot.

Finalmente, se presentan bajo estas siglas el ex republicano Pat Buchanan y John Hagelin, al que apoyan los que no aceptan el giro ultraderechista y la vieja guardia de Perot. Ambos candidatos celebraron sus respectivas convenciones por separado y en California, e iniciaron un litigio por los fondos públicos que corresponden al partido para hacer frente a la campaña.

Buchanan se llevó el gato al agua, la candidatura oficial y el dinero. Éste, que según los sondeos conseguirá entre el 2 y el 4% de los sufragios, compara el aborto con la eutanasia nazi, define la homosexualidad como "un signo de la decadencia moral y cultural" y pretende hacer de EE UU "un país respetuoso con Dios y con el orden moral de la Biblia".

Por su parte, John Hagelin se presenta por tercera vez por el Partido de la Ley Natural, que propone la meditación transcendental para solventar los problemas de la nación.


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