¿Qué
hacía el 4 de mayo de 1976?
Carrillo vivía en la clandestinidad, Felipe González cenaba con Fraga y Boyer, Aznar preparaba oposiciones, Cristina Almeida defendía a presos políticos, Delibes trabajaba en El Norte de Castilla. Personajes de la vida pública recuerdan qué hacían el día en que salió el primer número de EL PAÍS.
Por Bettina
Dubcovsky
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El
rey Juan Carlos I
El Rey tuvo audiencias militares en las que recibió
al capitán general de la I Región, José
Vega Rodríguez; a la 33ª promoción de la
Academia de Infantería en sus bodas de oro, y a la 9ª
promoción de la Academia General Militar, con motivo
de sus bodas de plata. También recibió en el Palacio
Real al presidente de Chemical Bank.
La reina doña Sofía
Su majestad
doña Sofía despachó ese día su trabajo
habitual, y recibió en el palacio de la Zarzuela a la
junta directiva de la Real Academia de Medicina.33 |
Adolfo
Marsillach
Actor y director teatral
Hacía
apenas una semana que habíamos estrenado en un teatro
de Barcelona El arquitecto y el emperador de Asiria, de
Fernando Arrabal, un autor que hasta la muerte de Franco había
estado prohibido en nuestro país. Ésta era la
primera obra suya que se estrenaba en España y también
uno de los primeros trabajos escenográficos de Eduardo
Arroyo. Dirigido por Klaus Maria Grüber, el espectáculo
no fue un éxito de público. Arrabal, que no comprendía
que la misma gente que viajaba hasta Perpiñán
para ver sus trabajos no acudiera al teatro en Barcelona, nos
achacó el fracaso a nosotros. |
Miguel
Delibes Escritor
Viudo, el escritor,
que vivía en Valladolid, dedicaba las mañanas
a la escritura, en ese momento las primeras notas de su novela
Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo. Sólo
algunos días, y de 12.00 a 13.00, impartía clases
en la Escuela de Comercio. Por la tarde iba a la redacción
del periódico El Norte de Castilla, en calidad
de asesor editorial. La cita indispensable para los fines de
semana, en la agenda del escritor aficionado a la caza
y la pesca, consistía en perderse en una total
soledad y desaparecer en un pequeño pueblo de León.
Así lo recoge en su diario de pesca Mis amigas las
truchas. |
Josefina
Aldecoa
Escritora
En mayo de 1976, yo estaba traumatizada porque acababa de cumplir 50 años. El trauma se había anticipado en noviembre de 1975, cuando murió Franco y la primera reflexión que me hice fue: Estoy a punto de cumplir 50 y lo más importante de mi vida ha quedado atrás entre las nieblas de 40 años de dictadura. Así que, cuando salió EL PAÍS, de algún modo despertó mi esperanza. Prensa independiente, prensa civilizada. Prensa libre. Era el mito que habíamos acariciado los que fuimos jóvenes en la década de los cincuenta. Era lo que envidiábamos cuando empezamos a viajar fuera de España. Era, lo recuerdo perfectamente, el comienzo de la salida del túnel. |
Felipe
González
Ex presidente del Gobierno
A finales de abril se había entrevistado con Fraga, en una cena en la que Miguel Boyer hizo de mediador; fue ahí donde le conoció y la entrevista resultó un poco tensa. Al día siguiente, varios socialistas quedaron detenidos en el cementerio civil, durante un homenaje a Pablo Iglesias. Fue un Primero de Mayo especialmente duro, pues también hubo varias personas que fueron detenidas en el hotel Palace. Era un momento en el que la gente intuía y esperaba la llegada de un cambio. Los días que siguieron, incluido el 4 de mayo de 1976, Felipe González tuvo que preocuparse y ocuparse de conseguir la libertad de estos detenidos. |
Manuel
Fraga Iribarne
Presidente de
la Xunta de Galicia
Martes 4. Almuerzo de nuestros mandos (Gobernación) con los de Información y Turismo. Reunión agradable con Martín Gamero y sus gentes (
), con cuyos problemas en la transición era más comprensivo que otros. Justamente aquel día había sus más y sus menos con La Actualidad Española. Cena con Pallach y otros socialistas catalanes; fue un buen diálogo, pero poco más tarde mi interlocutor iba a fallecer, facilitando las cosas al PSOE en aquella región. (Extracto de En busca del tiempo servido. Memoria breve de una vida pública II. Editorial Planeta). |
Santiago
Carrillo Político
Era un periodo en el que yo estaba clandestinamente en Madrid. Vivía en la calle de Leizarán, en un pequeño chalé que había comprado Teodulfo Lagunero para que yo pudiera ocultarme y, efectivamente, nunca fue descubierto. No he conservado ningún diario ni cuaderno de notas y me resulta difícil saber qué hice ese día. Lo que sí puedo decir es que la publicación de EL PAÍS fue una satisfacción, porque en ese momento era prácticamente el único diario en Madrid que no pertenecía al Movimiento y que era realmente independiente. La aparición del periódico en ese momento, aunque entonces no estaba tan claro cuál iba a ser su orientación, fue un motivo de alegría, una alternativa; anunciaba la nueva democracia. En ese tiempo, yo estaba escribiendo un libro que se publicó a principios de 1977 titulado Eurocomunismo y Estado, y probablemente ese día me dediqué a ello
Pero, vamos, me es imposible dar más precisiones. |
Cristina
Almeida
Diputada de la
Asamblea de Madrid
En mi despacho teníamos reuniones por todo el asunto de las muertes de Vitoria. Era un despacho laboralista de unos 14 abogados, algunos fueron los que murieron en Atocha. Defendíamos a presos políticos y trabajadores. Además, yo llevaba en Madrid la huelga de SKF, una empresa sueca situada en San Fernando de Henares; era una huelga de muchos días, tuvimos una intensísima negociación, con la policía por medio. Era un momento de conflictividad, pero también de cierta vivencia de que estábamos por alcanzar la libertad. En cuanto a EL PAÍS, suponía el florecer de las consecuencias de una lucha, la alternativa. |
Paco
Rabal Actor
Entonces yo tenía 50 años, y Liberto, mi primer nieto, estaba por cumplir su primer añito. Me encontraba en Italia rodando El desierto de los tártaros, dirigida por Valerio Zurlini. En la película también trabajaban Vittorio Gassman, Philippe Noiret, Jacques Perrin, Giuliano Gemma, Trintignan y Max von Sydow; los únicos dos españoles éramos Fernando Rey y yo. Yo rodé en Roma y en Irán. Allí entablamos gran amistad con Von Sydow. Con Fernando éramos como hermanos. Recuerdo que vivíamos en una caravana en el desierto y Max von Sydow enfermó; estaba muy pálido y delgado, y muy gracioso. Sudando y con las manos temblorosas, me enseñaba una foto y me decía: Ésta es mi mujer
¿no es una pena? ¡Me voy a morir!. |
Jesús
Hermida Periodista
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Trabajaba como corresponsal de TVE en Nueva York. En aquellos tiempos tenía una relación muy estrecha, tanto de amistad como profesional, con Juan Luis Cebrián. Habíamos trabajado juntos e incluso habíamos compartido mesa en la redacción del diario Pueblo. Por tanto, todo aquello lo recuerdo de una manera muy personal, cercana
Lo siento como una involucración anímica personal y profesional aún muy activa. Yo llevaba ocho años en Nueva York, pero no sólo estaba muy al tanto del proceso de gestación de EL PAÍS, sino de la expectación: lo esperábamos.
Me recuerdo hablando por teléfono con Cebrián sobre la salida del periódico, de las precipitaciones de la noche anterior.
Y luego me recuerdo, junto a tres o cuatro compañeros, dentro de la Asociación de Prensa de Naciones Unidas, en el despacho de la agencia Efe, que era muy pequeñito, esperando clavados ante un fax la llegada de la portada de EL PAÍS. Ardíamos de curiosidad para cotillear entre nosotros, en el mejor sentido de la palabra, sobre el artículo de tal o cual, qué noticias salían en la portada y todo, queríamos saberlo todo.
Es difícil recoger ahora lo que significó la salida de EL PAÍS. Una expectación especial. Recuerdo a alguien llegando del aeropuerto con el periódico en la mano, donde había ido expresamente a buscarlo. Luego, a mí me enviaron dos ejemplares y aún conservo uno de ellos. Era algo muy generacional, muy visceral, muy nuestro. |
J.
M. Aznar
Presidente del Gobierno
Con 23 años, José María Aznar se dedicaba en cuerpo y alma a preparar las oposiciones para inspector de finanzas del Estado.
Estudiaba 19 horas diarias. Todos los días eran
iguales sin excepción. Por la mañana, temprano,
iba a presentar los temas al preparador. Volvía a casa
y me encerraba a estudiar hasta las dos y cuarto del mediodía.
A esa hora, y antes de comer, dormía tres cuartos de
hora para rendir más y mejor; aconsejan siempre dormir
la siesta antes de comer. Comía y seguía estudiando
hasta bien entrada la noche, en ese momento hacía un
descanso para ir a ver a Ana [aún eran novios, juntos
en la foto]. (Extraído de Ana Botella, la biografía,
de Beatriz Pérez Aranda y José Luis Roig. Ediciones
B). |
Iñaki
Gabilondo Periodista
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Acababa de dejar de ser director de Radio Sevilla, donde había trabajado varios años, y comenzaba a dirigir Hora 25 en Madrid. Recuerdo la sensación de acontecimiento que había frente a la salida de EL PAÍS. Nosotros estábamos en el marco de una situación muy particular; yo hacía Hora 25, un programa con un enorme peso social y político, pero no podíamos dar información. Hasta octubre de 1977 no liberalizaron la información. Seguíamos obligados a conectar con RNE para dar las noticias. Hora 25 se denominaba un programa de cuestiones actuales, pero era un eufemismo que no engañaba a nadie. Tras esa apariencia de programa no informativo se hacía un programa informativo. Teníamos una enorme audiencia, una repercusión extraordinaria, gran prestigio social y político, pero yo tenía que camuflar su condición de programa informativo. Era el juego de decir las cosas entre líneas. Todo se estaba jugando en aquel momento de estreno y de contraseñas, y la aparición de EL PAÍS era la contraseña más formidable en torno a la cual se agrupaba la esperanza de transformación de toda la sociedad, el periódico era un auténtico símbolo. |
Beatriz
de Moura
Directora literaria de Tusquets Editores
En mi agenda del 5 de mayo de 1976 encuentro: Hoy cumplo 36 años. Nada especial. Acaba de salir un nuevo periódico, que se llama EL PAÍS. Buen formato y buen diseño. Esperar y ver por dónde va. Todo se andará
¡Todo es tan reciente aún!. Veinticinco años después, es el periódico que leo todas las mañanas mientras desayuno, además de La Vanguardia. |
Antonio
Resines Actor
Tendría
unos 22 años, cursaba en la Facultad 3º de Imagen.
Estaba en plena celebración, me acababan de licenciar
de la mili, de la Brigada Acorazada la que después
dio el golpe, y me estaba quitando de encima todos los
marrones: los fusilamientos, la muerte de Franco y la
marcha verde
¡Fue una suerte que me librara del
golpe! Ni soñaba con ser actor. |
Montserrat
Caballé
Soprano
Me encontraba
en Milán, con ensayos de la ópera de Verdi Luisa
Miller, junto a Pavarotti, bajo la dirección de Gianandrea
Gavazzeni, cuya primera función tendría lugar
el 12 de mayo de 1976. Compaginaba estos ensayos con los de
Turandot, de Puccini, bajo la dirección del maestro
Zubin Mehta, cuya primera función tendría lugar
el 16 de mayo. |
Emilio
Gutiérrez Caba
Actor
Llevo
más de un mes en la Costa Brava. Dentro de unos días
empiezo a ensayar en Barcelona El idiota, de Dostoievski,
adaptado para televisión. Regresé a Palafrugell
el 10 de mayo. Hasta esa fecha estuve en Madrid. Al llegar aquí,
me encontré con una primavera espléndida que me
hizo olvidar el clima de incertidumbre política que se
respira en la capital. Nadie sabe cómo va a terminar
la propuesta de reformas de Arias Navarro, aunque pocos creen
que la solución al problema de España sea la que
ofrece este hombre. Viendo este mar y este cielo, uno relativiza
el problema. (Extraído de su cuaderno de notas). |
Rosa
Regàs Escritora
Yo vivía
en Barcelona. Había un ambiente de ebullición,
por primera vez se estaba empezando a hablar de política
en España. Mi hermano Oriol y yo estábamos preparando
la Biblioteca de Divulgación Política, una colección
de 30 títulos. Para presentarla habíamos organizado
un mitin, en un hotel de la calle Velázquez en Madrid,
con la asistencia de bastantes líderes. Estaban Garrigues
Walker, Felipe González
Había mucha gente.
Todos estábamos a la expectativa de los cambios que se
veían venir; uno de ellos era la salida de EL PAÍS,
se hablaba mucho del tema. |
Josefina
Aldecoa
Escritora
En mayo
de 1976, yo estaba traumatizada porque acababa de cumplir 50
años. El trauma se había anticipado en noviembre
de 1975, cuando murió Franco y la primera reflexión
que me hice fue: Estoy a punto de cumplir 50 y lo más
importante de mi vida ha quedado atrás entre las nieblas
de 40 años de dictadura. Así que, cuando salió
EL PAÍS, de algún modo despertó mi esperanza.
Prensa independiente, prensa civilizada. Prensa libre. Era el
mito que habíamos acariciado los que fuimos jóvenes
en la década de los cincuenta. Era lo que envidiábamos
cuando empezamos a viajar fuera de España. Era, lo recuerdo
perfectamente, el comienzo de la salida del túnel. |
Lola
Herrera Actriz
Hacía
poco que había muerto Franco. Yo regresaba a España
tras dos o tres meses de gira por Europa con la Compañía
Tirso de Molina. Habíamos estado representando la obra
A dos barajas, de José Luis Martín Descalzo
Recuerdo que, estando fuera del país, lo que más
me llamaba la atención era que ibas por las embajadas
y resultaba muy gracioso: no había ningún franquista. |
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José
María Cuevas
Presidente de la CEOE
Era el director general de Sarrió, la compañía papelera de Leiza, SA. Si bien la fábrica estaba ubicada en Pamplona, el presidente de los empresarios vivía en Madrid y trabajaba en las oficinas centrales de la empresa, en la calle del Padre Damián. |
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