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¿Qué pretende el movimiento antiglobalización?
Los activistas antiglobalización exigen una sociedad
más justa, el control del poder ilimitado de
las multinacionales, la democratización de las
instituciones económicas mundiales y la distribución
más equitativa de la riqueza. Sus enemigos principales
son las multinacionales y las grandes organizaciones
económicas y políticas internacionales,
fundamentalmente el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario
Internacional (FMI).
La condonación de la deuda externa es una de
las exigencias de este movimiento y las campañas
sobre el asunto han sido su simiente. El Banco Mundial
y el Fondo Monetario Internacional son, para los grupos
antiglobalización, los responsables de la asfixiante
situación en la que se encuentran la mayor parte
de los países pobres, incapaces de afrontar la
deuda que en muchos casos supera su PIB (Producto Interior
Bruto). Las instituciones monetarias, hijas del Bretton
Woods, concedieron créditos masivos a los gobiernos
de los estados pobres a lo largo de los años
70 y 80, exigiéndoles a cambio la reestructuración
de sus economías e imponiendo reformas que implicaban
un alto coste social y que se han demostrado económicamente
contraproducentes.
Existen discrepancias dentro del movimiento entre aquellos
que consideran que el BM y el FMI deben desaparecer
y la corriente más moderada que aboga por una
reforma de las mismas.
Las multinacionales como Macdonalds o Nike son blanco de los grupos antiglobalización, que tildan de amorales las prácticas de la compañía, especialmente la explotación de trabajadores del Tercer Mundo, en su mayoría mujeres y niños. La destrucción de los símbolos o propiedades de estas empresas se ha convertido en bandera de los sectores más radicales.
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