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Violencia en las protestas antiglobalización

Muchas de las manifestaciones de los grupos antiglobalización que se producen de manera paralela a las reuniones de los países más ricos, acaban en altercados violentos y brutales enfrentamientos con la policía. Fundamentalmente porque, junto a una inmensa mayoría de manifestantes pacíficos, las protestas reunen a grupos minoritarios, como los anarquistas del llamado "Bloque negro", partidarios de la violencia callejera.

La muerte de un joven manifestante italiano por disparos de la policía durante la celebración de la Cumbre del G-8 en Génova plantea la cuestión de si podrán seguir celebrándose cumbres en estas circunstacias.

Y es que, como estaba anunciado y pese al enorme dispositivo de seguridad establecido por las autoridades italianas en Génova, la ciudad acabó convirtiéndose en una batalla campal. Incluso se llegó a establecer una "zona roja" de máxima seguridad y acceso restringido a residentes, participantes en la cumbre del G-8 y prensa. Además se sellaron alcantarillas y se cortaron calles con bloques de cemento y alambradas. La actuación de una minoría violenta y la totalmente desmedida respuesta policial acabó además con centenares de heridos y cuantiosos daños materiales.

El Gobierno italiano suspendió la aplicación del Tratado de Schengen, que permite la libre circulación de personas en la Unión Europea, además de clausurar tres días el puerto y el aeropuerto. Pero a la luz de los graves enfrentamientos registrados, parece que la decisión de "tomar" Génova con 20.000 agentes de policía y soldados para "evitar incidentes violentos" no tuvo ni mucho menos los efectos deseados.

El punto de inflexión en la historia del movimiento antiglobalización lo marca noviembre de 1999 y la presencia de 50.000 manifestantes en la ciudad estadounidense de Seattle. Las violentas imágenes de los manifestantes en contra de la globalización económica durante la "Ronda del Milenio" de la Organización Mundial del Comercio (OMC) consiguieron abortar la reunión de la Organización Mundial de Comercio. Los disturbios se saldaron con 500 detenidos y dos millones de dólares en daños materiales.

Posteriormente, en septiembre de 2000 la Asamblea conjunta del FMI-BM celebrada en Praga tuvo que clausurarse un día antes de lo previsto. Más de 10.000 personas participaron en las protestas, que terminaron con unos 900 detenidos y 150 heridos. El dispositivo de seguridad, integrado por unos 13.000 agentes, resultó insuficiente.

Junio de 2001 fue un mes muy activo para los antiglobalizadores. En Gotemburgo, los líderes europeos tuvieron que afrontar movilizaciones que una minoría de los allí presentes tornaron en violentas. La policía sueca abrió fuego real y los incidentes acabaron con varios manifestantes gravemente heridos.

Tras los sucesos de Gotemburgo, los Quince reforzaron su cooperación policial para impedir la violencia durante las protestas antiglobalización en las cumbres europeas y aplicar medidas operativas contra los alborotadores, supeditadas a las legislaciones de los países miembros.

Días después, el Banco Mundial que pretendía celebrar su encuentro anual en Barcelona renunció a la reunión. La conferencia se llevó a cabo a través de Internet, lo que no impidió que se convocaran manifestaciones que acabaron en violencia a causa de los incidentes y de la actuación policial.

  

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