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Golberg continua el discurso empezado con The Mercury Project,
en Telegarden,
una instalación "artística, orgánica e interactiva", que forma
parte de la exposición permanente del Ars Electronica Center
de Linz en Austria. Se trata de un pequeño jardín donde, desde
entonces, gracias al brazo móvil de un robot jardinero, los
internautas pueden plantar semillas, regarlas y controlar
su crecimiento mediante una videocámara.
Los vínculos entre el mundo real y el ciberespacio protagonizan
también Tierra
Project, que se propone impedir la destrucción de
una de las últimas áreas de floresta tropical en la región
de Sarapiqui en Costa Rica. Este proyecto de Thomas Ray se
basa en la creación paralela de dos reservas ecológicas: una
de organismos biológicos en Sarapiqui y otra de organismos
digitales en la red, que se desarrollan en un software
(http://www.hip.atr.co.jp/%7Eray/tierra/ftp.html)
instalado en el ordenador del usuario y utilizan los tiempos
muertos de su CPU para autogenerarse y evolucionar.
Muchos creadores, independientemente del ámbito artístico
del que proceden, quieren experimentar con este nuevo medio.
Jenny Holzer pasa de la pintura abstracta a la pintura de
ideas con Please
change belief, que propone una lista de conceptos y lugares
comunes, que el usuario puede ampliar o modificar. La nueva
estética de Internet empieza a revelar su influencia en otros
ámbitos artísticos y culturales. Lo demuestra el hecho de
que el grupo de rock U2 englobe esta página web, proyectándola
en una pantalla detrás del escenario, en los espectáculos
de su gira Zoo TV.
La escritora Constance DeJong, el artista Tony Oursler y
el músico Stephen Vitello mezclan arte, arqueología, religión
y rock 'n roll en Fantastic
Prayers una narración que combina hipertexto, fotografías,
vídeos y archivos de audio.
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