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Antonio Rafael Camacho Friaza, el ideólogo de Gescartera

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El gusto por la buena vida y por los artículos de lujo del hombre que ideó Gescartera han acarreado la irrupción del fenómeno de la corrupción en la segunda legislatura del PP. La red de contactos, sociedades fantasmas y papeles falsos tejidas durante su gestión de esta agencia de valores se ha enmarañado hasta el punto de que ha salpicado a organismos públicos, sociales y religiosos. Poco a poco se van conociendo detalles que explican cómo Antonio Camacho, propietario de la firma, logró engañar a 2.000 clientes y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. |
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PRISACOM
Principal imputado en la instrucción abierta por la juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios, que ordenó su ingreso en prisión el 16 de junio de 2001. Creció profesionalmente a la sombra de su padre, José Camacho Rodríguez, quien de empleado de Banesto pasó al despacho de un agente de bolsa y de allí, al Banco Popular. Fue a principio de los noventa cuando los Camacho, padre e hijo, se independizaron y crearon Bolsa Consulting, primero, y Gescartera, inmediatamente después. Aunque ya en 1993 tuvieron el primer tropezón serio con la Comisión Nacional del Mercado de Valores -128 millones de multa que nunca llegaron a pagar-, los negocios funcionaron bien hasta 1999. Aquel año, Antonio Camacho perdió a su padre y se separó de su mujer. Aficionado a los artículos de lujo, según relató a la juez Palacios su actual novia, Laura García Morey, tiene un BMW, dos Jaguar, un todoterreno y un Mini Morris, 100 trajes y 50 pares de gafas de Armani, dos pisos en Madrid y un chalé en La Moraleja. En la actualidad, Antonio Camacho está en la prisión de Soto del Real desde el 16 de julio de 2001.
La red de contactos, sociedades fantasmas y papeles falsos tejida por la agencia de valores se ha enmarañado hasta el límite desde el 15 de junio y ha salpicado a organismos públicos, sociales y religiosos. Pero, poco a poco, toman forma las claves para entender cómo Antonio Camacho, propietario de la firma, logró engañar a 2.000 clientes y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. En su declaración ante la juez, un Camacho evasivo respecto a cómo se evaporó el dinero, se confiesa un inexperto en Bolsa sobrepasado por la presión: "Yo, al fin y al cabo, soy un don nadie".
El goteo de información sobre el 'caso Gescartera' ha sido incesante desde que se descubrió que la agencia de valores había dejado un agujero de 18.000 millones. La entonces presidenta de la CNMV, Pilar Valiente, compareció el 2 de agosto ante la comisión de Economía del Congreso para explicar la actuación del organismo supervisor. Pero, desde entonces, se han conocido más datos que no aportó Valiente y que han llevado a la convocatoria de una comisión de investigación en el Congreso, y han provocado su dimisión como presidenta de la CNMV. Las revelaciones relacionadas con este escándalo han salpicado a los negocios familiares del ministro Rato y ponen de manifiesto la actuación poco ortodoxa de la Agencia Tributaria, que depende del ministro Montoro. El 'caso Gescartera' ha supuesto un desgaste notable para los titulares de Economía y Hacienda.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores tiene registradas reclamaciones de 1.383 ahorradores por un importe total de 15.578 millones de pesetas, en relación con el 'caso Gescartera'. Los ahorradores tendrán ahora que reclamar al nuevo Fondo de Garantía de Inversiones, creado por el Ejecutivo el pasado 3 de agosto precisamente para compensar a los estafados por Gescartera, un máximo de 3,3 millones cada uno. Tras deducir la media docena de principales clientes, el resto ha perdido, como media, ocho millones de pesetas. Es decir, el Gobierno, también por término medio, se hará cargo del 40% de ese desfalco. El fondo de garantía aún no se ha constituido y tratará las reclamaciones caso a caso. De todos modos, la cifra de 18.000 millones de pesetas que se ha barajado desde hace meses como cálculo aproximado del dinero desaparecido en Gescartera , se mantiene. Y es que hay inversores que no han presentado reclamaciones ante la CNMV y que consta que tenían dinero invertido en la agencia de valores. Se trata del mayor escándalo político-financiero desde que José María Aznar y el Partido Popular han llegado al Gobierno.
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