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Un Sentido Común muy Particular
Algunas Afirmaciones Conocidas
 
"Una ejecución no es simplemente la muerte. Es tan diferente de la privación de la vida como un campo de concentración lo es de una prisión. Convierte a la muerte en una ley, en una una premeditación pública conocida para la futura vícitma, en una organización que es en sí misma una fuente de sufrimientos morales más terribles que la muerte. La pena capital es la forma más premeditada de asesinato, con la que ningún acto criminal se puede comparar, por muy calculado que éste sea. Para que existiera un equivalente, la pena de muerte debería castigar a un criminal que hubiera avisado a su víctima de la fecha en la que le provocaría una muerte horrible y que, desde ese momento, la hubiera mantenido confinada durante meses a su merced. Un monstruo así no se encuentra en la vida real." Albert Camus

Un sentido común muy particular

La población norteamericana apoya mayoritariamente la pena de muerte. Sigue con avidez los juicios de convictos como Timothy McVeigh, se entretiene con páginas web que simulan juicios y ejecuciones... Hasta eligió el año pasado a un presidente, George Bush, que es firme partidario del castigo y que lo aplicó en su feudo natal, Texas, sin conmiseración, con más de 150 ejecuciones. Pero las encuestas señalan que algo está cambiando.

Según los últimos sondeos realizados, se muestran partidarios de la pena capital el 62% de los estadounidenses, una notable caída desde el 76% que se daba en la década pasada. Para este cambio de actitud hay tres motivos principales: la reducción del número de crímenes violentos en los últimos años, lo que suele implicar una mayor consideración hacia los reos; la masificación en las cárceles como resultado de la política de "mano dura" seguida en los últimos años; y los avances tecnológicos en materia de ADN, que han dado a conocer al público errores espeluznantes en juicios que ya no se pueden repetir.

Las protestas de grupos pro derechos humanos y líderes católicos del país han comenzado a sonar más fuerte con el cambio de actitud que reflejan las encuestas. En 1999 la conferencia episcopal católica de Estados Unidos pidió que se aboliera la pena de muerte, y el entonces gobernador de Misuri, Mel Carnahan, conmutó el castigo a un convicto tras recibir un ruego de clemencia del papa Juan Pablo II. El televangelista y ex candidato presidencial republicano Pat Robertson abrazó públicamente la causa de Karla Faye Tucker, que finalmente fue ejecutada en Texas; ahora defiende una moratoria para la pena capital.

Son síntomas de una toma de conciencia que ha llegado hasta el Congreso, donde demócratas y republicanos discuten una reforma del sistema de enjuiciamiento que incentive la realización de pruebas de ADN en los juicios capitales. Este método genético se considera indispensable desde que, en 1996, varios estudiantes de periodismo demostraran con él que el Estado iba a ejecutar a dos presos inocentes.

El ADN es el método más fiable pero no tiene la última palabra porque las interpretaciones siempre son humanas, como demuestra el caso de Joyce Gilchrist. Esta forense de Oklahoma podría haber relacionado de manera errónea indicios concluyentes sobre fibras o pelos aparecidos en el lugar de al menos seis crímenes. Gilchrist intervino en 23 condenas a muerte, 10 de las cuales ya han sido ejecutadas. Gene Weatherly es uno de los presos que le deben la cárcel, en concreto 15 años. La forense presentó en su juicio fibras de un zapato que le relacionaban con el escenario del crimen. Ahora el FBI asegura que esas fibras son inválidas.

En cualquier caso, la iniciativa de aplicar el ADN tiene todas las cartas para salir adelante en el Congreso. La respaldan hasta legisladores partidarios del castigo capital, como el republicano Mark Souder, quien refleja mejor que nadie el sentir de todos sus correligionarios al afirmar que apoyan la pena de muerte pero que quisieran "estar más seguros" de su aplicación. El proyecto que tiene entre manos el Congreso impondría, además, normas sobre la calidad mínima de representación legal de los acusados. Con ello se pretende garantizar que los abogados de la defensa tienen experiencia suficiente y mantienen el interés en los juicios, evitando que se queden dormidos en alguna vista, como ha llegado a ocurrir.

Illinois acaba de imponer una moratoria para la pena de muerte; Arkansas y Carolina del Norte aprueban medidas de apoyo legal para los presos; George Bush confiesa a la CNN que la política de condenas largas está llenando las cárceles de gente en lo que quizá no sea una buena forma de cicatrizar heridas ... ¿Se trata de una tendencia imparable? En la calle, películas como "La milla verde" o "Pena de muerte" incitan a pensar sobre la vida en el corredor de la muerte. Pero también perviven signos inquietantes.

Una página web de enorme éxito simula juicios en los que el usuario debe defender a varios condenados a muerte. Si el condenado se salva, se ganan puntos; si es ejecutado siendo culpable, se pierden 10; si era inocente, 50. El truco, según recomiendan, es elegir bien a quiénes se va a defender. El premio último: un viaje gratis a Huntsville, la capital estadounidense de las ejecuciones.

Algunas afirmaciones muy conocidas

George W. Bush: "Siempre he creído que la pena de muerte puede evitar crímenes, puede disuadir a asesinos en potencia, puede salvar vidas"

Bill Clinton, ex presidente de EEUU:"La mayoría del pueblo norteamericano apoya la pena de muerte como la apoyo yo".

Santiago López Valdivielso, director general de la Guardia Civil: "Si yo supiera que la pena de muerte o la cadena perpetua acabarían con el terrorismo, yo lo apoyaría".

Susan Sarandon, actriz: "Los estadounidenses no conocen nada, no salen de su país y están totalmente aislados del mundo. Por eso son tan arrogantes". "Ni siquiera saben que en la mayor parte del mundo se ha suprimido la pena de muerte ¿Cuándo enseñarán a los adolescentes que hay otras cosas además de McDonalds y de las megaproducciones de Hollywood?".

Bianca Jagger, consejera de Amnistía Internacional: "La pena de muerte tiene que ver con la venganza, no con la justicia".

El papa Juan Pablo II: "La pena de muerte es, además de cruel, innecesaria".

Emma Bonino, ex eurodiputada italiana: "Culpables o inocentes, la condena les hace a todos iguales, siega la vida a todos"

Joaquín José Martínez, condenado a muerte: " Doy muchísimo valor a la vida, sea quien sea. No creo que los delitos se tengan que castigar con la muerte."

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