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CONSECUENCIAS ECONÓMICAS

Los ganaderos europeos tendrán que hacer frente al problema económico originado tras la extensión a muchos de los países miembros de la encefalopatía espongiforme bovina. La prohibición total de las harinas de origen animal para alimentar a las cabañas, incluidos los cerdos, aves y peces, durante seis meses, y la obligada retirada y destrucción de millones de vacas para el consumo, son los ejes de esta crisis.

En el conjunto de Europa, la prohibición del uso de harinas cárnicas acordada por los Quince tendrá un coste de 4.500 millones de euros (unos 748.000 millones de pesetas), según las estimaciones del comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler, realizadas a un diario austríaco. En esas declaraciones, Fischler aseguró que hay un "margen de 1.120 millones de euros (186.352 millones de pesetas) de los Presupuestos para el 2001 de la Unión Europea que pueden ser utilizados para financiar las medidas aprobadas por el Consejo de Agricultura de la UE en Bruselas para atajar la crisis".

Los ganaderos de animales bovinos recibirán indemnizaciones a un "precio cercano al del mercado", siendo las sumas financiadas en un 70% por la UE y en un 30% por los Estados miembros.

Acuerdo con las cementeras

España firmó el 11 de enero un acuerdo marco con la Agrupación de Fabricantes de Cemento en España (Oficemen) para destruir las harinas cárnicas en los hornos de las cementeras, tras confirmar en una reunión mantenida entre la patronal del sector y el MAPA, que es la opción más segura para la destrucción de las harinas cárnicas. Este proceso ya se está llevando a cabo con éxito en Francia, Bélgica y Suiza desde hace tres años. Los priones, agentes transmisores del mal de las vacas locas, se destruyen a 800 grados. Las cementeras utilizan en sus hornos temperaturas de 2.000 grados, lo que las convierte en una opción obvia para destruir las harinas animales.

En el plan de adquisición y destrucción de unas 31.000 toneladas mensuales de harinas de carne durante seis meses, el Gobierno calcula que se invertirán 11.262 millones de pesetas, haciéndose cargo de la mitad la Administración General del Estado y el resto las Comunidades Autónomas. El coste al Estado será de 22.000 millones de pesetas anuales, según fuentes del Ministerio de Agricultura, unas 12 pesetas por kilo de harina destruida. Los fabricantes de piensos estiman las pérdidas en 60.000 millones de pesetas.

España es uno de los países de la UE que más harinas animales produce. En 1999 fabricó unas 420.000 toneladas, colocándose así en el cuarto país de la UE en este tipo de producción tras Alemania (701.517), Francia (540.290) e Italia (434.000).

Retirada de cadáveres

Por otro lado, el coste de retirar los cadáveres de animales afectados con EEB y su eliminación se ha calculado en España en unos 7.246 millones de pesetas en seis meses, de los que el Gobierno aportará 2.416 millones.

Las asociaciones de productores de ganado vacuno creen insuficientes estas ayudas y amenazan con una huelga indefinida desde el 15 de enero si no se conceden más ayudas para sacar a flote al sector. El sindicato agrario UPA apoyará el paro convocado.

Ayudas

Las vacas de la misma explotación que una res afectada por la enfermedad EEB deben ser incineradas. Por cada vaca retirada el ganadero español recibirá unas 66.000 pesetas de indemnización: un 70% saldrá de los fondos comunitarios y el 30% restante de la Administración española.

Los sindicatos agrarios calculan las pérdidas del ganadero en 40.000 pesetas por vaca respecto al precio de mercado.

Además de las ayudas por la incineración están las indemnizaciones por la retirada de animales muertos dentro de una explotación. Retirar y destruir una vaca cuesta unas 30.000 pesetas.

El primer año el coste se repartirá entre la Administración central, la autonomía y el productor. Pero, a partir del segundo año, el Gobierno prevé que el sistema de destrucción de vacas muertas se sostenga mediante un seguro agrario que deberán costear en gran parte los propios ganaderos.

INDEMNIZACIONES DE VACUNO (pts/cab)
Aptitud cárnica Aptitud láctea
Hasta 3 meses
60.000
Hasta 3 meses
55.000
Entre 3 y 12 meses
150.000
Entre 3 y 12 meses
107.000
Entre 12 y 24 meses
180.000
Entre 12 y 24 meses
180.000
Entre 24 meses y 10 años
215.000
Entre 24 meses y 96 meses
230.000
Más de 10 años
125.000
Entre 96 meses y 10 años
165.000
Más de 10 años
115.000

OVINO (pts/cab)
CAPRINO (pts/cab)
Apt. lechera (*)
18.000
Apt. lechera (**)
17.000
Apt. cárnica < 5 años
15.000
Apt. cárnica < 5 años
14.000

 

El precio de la carne

Desde el comienzo de la crisis el precio del vacuno ha caído un 24,5% para el ganadero, pero apenas ha bajado para el consumidor.

Reparto cárnico por especies

La Comisión Europea revela que la venta de este tipo de carne ha descendido un 35% en nuestro país. En Grecia éste se ha reducido a la mitad; en Italia, en un 40% y en Francia, en un 38%. Paradójicamente, hay países como Finlandia y Suecia donde el consumo incluso ha aumentado un poco.

Los precios han caído también de forma notable para los ganaderos. En este caso, la Comisión Europea sólo maneja los datos de la carne de vaca (excluida la ternera). En España está algo por debajo de la caída media comunitaria (24,5% frente al 26,2%). El récord lo marca hasta el momento Alemania, donde el precio se ha reducido en un 31,5%.

Pese a que los ganaderos españoles señalan que el precio de la carne de vaca ha caído un 24,5% entre los meses de noviembre y diciembre pasados, el precio al consumidor se ha reducido sólo un 0,5%. Esto es, al menos, lo que refleja el Índice de Precios al Consumo (IPC) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este 0,5% de reducción en el precio de la carne de vaca en diciembre pasado sobre el mes anterior ha sido tomado por el Instituto Nacional de Estadística en una serie de puntos de venta, entre mercados tradicionales, hipermercados, supermercados y pequeñas tiendas y en varios puntos de la geografía española.

 
© DIARIO EL PAÍS, S.L.