Trece historias en clave de parodia, que retratan la realidad y la condición del ser humano en la más inaprensible de sus dimensiones.
La inmigración, el sentimiento de culpa, la delgada línea que separa lo normal de lo anormal, la frustración y los lazos que nos unen a nuestros semejantes son algunos de los temas que Sánchez Piñol aborda en este extraordinario volumen de cuentos.
Los relatos de Trece tristes trances están unidos por el sutil hilo de fantasía que el autor tiende entre sus personajes y la imaginación del lector.
Trece tristes trances es el segundo volumen de cuentos –después de Les edats d´or– que el autor catalán ofrece al lector. En ellos nos presenta una variopinta y singular galería de personajes que en apariencia no tienen demasiado que ver entre sí, pero que comparten, sin embargo, algunos sentimientos comunes como la soledad, el afán de superar sus frustraciones o la pesada carga que deben asumir una vez que se han visto enfrentados a la culpa.
Albert Sánchez Piñol no tiene reparos en saltar de escenarios tan dispares como el Polo Norte o las aguas del mar Báltico, a la selva y el campo. Del mismo modo, sus héroes –tocados siempre por un destino insólito y muchas veces adverso- pueden ser humanos (niños, esquimales, reyes y locos), animales (cuervos, cebras, osos) o seres inanimados (un espantapájaros).
Todo parece servirle al también autor de Pandora en el Congo para demostrar a través de sus personales fábulas, por que tanto al público como a la crítica les han cautivado sus historias… heterogéneas, libres, fantásticas y, a la vez, muy humanas.










