El primer Papa no italiano en más de cuatro siglos no tarda mucho en pisar el suelo de su tierra natal ya investido como pontífice. Polonia –nación de tradición profundamente católica regida entonces por una dictadura comunista- le recibe con los brazos abiertos en la primavera de 1979. No ha pasado un año desde su proclamación, y su visita se interpreta históricamente como un momento clave para la posterior democratización del país. En la imagen, la pancarta sobre el puente reza: "Unidad patriótica de la ciudad entera". (02-06-1979)- ASSOCIATED PRESS - 29-01-2003
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