Una grúa retira el coche bomba que la policía desactivó en en Haymarket Street, una calle del centro de Londres, el pasado viernes. El vehículo, un viejo Mercedes, estaba cargado con mucha gasolina, bombonas de metano y clavos, y, de haber llegado a estallar, hubiera provocado un número ingente de víctimas. El de Haymarket Street ha sido el primero de una serie de alarmas que saltaron a lo largo de un tenso fin de semana británico.