Durante más de nueve meses el artista mallorquín Miquel Barceló ha pintado la sala de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. Los 1.400 metros cuadrados de techo blanco se han convertido en un mar agitado y una cueva llenos de color
A Barceló le gustaba tenderse en el suelo y mirar el efecto que producía su pintura. Él mismo ha dicho: "He querido llevar al extremo pintar contra la gravedad". Si uno se va sentando en cada una de las 700 butacas que hay en la sala ve una cosa diferente.