Foto 4 de 12
6 de Febrero de 2009
Á. M. | 06-02-2009
Durante la fase de totalidad de un eclipse de Sol, la Luna se interpone a la Tierra y el Sol. Los tamaños aparentes de nuestro satélite y nuestra estrella coinciden –como en ningún otro lugar del universo conocido- porque la Luna está tantas veces más cerca del Sol, como tantas veces es más pequeña que él. Cuando La Luna en su movimiento orbita, termina de ocultar el disco solar, por los valles lunares más profundos aún se escapan rayos solares que provocan una serie de destellos llamados perlas de Bailly. Los puntos rojos que se observan en el limbo lunar son expulsiones de gas incandescente producidas por el Sol en su superficie. Estas llamaradas, denominadas fulguraciones, son mayores que la Tierra y nos parecen tan pequeñas por su lejanía ya que nuestro astro rey se encuentra a unos 150 millones de kilómetros de la Tierra. La imagen muestra uno de estos destellos captado en Níger con una cámara réflex acoplada a un pequeño telescopio utilizado a modo de teleobjetivo.