Alguna vez Severo Sarduy, tomando como punto de partida la descripción que hizo Colón de las islas del Caribe bajo la ilusión de que eran la India, describió su recorrido de la India como si ésta fuera Cuba. Con similar visión ecuménica, el guatemalteco Rodrigo Rey Rosa reconoció en el Africa del Norte sus paisajes natales. Es así como uno de los dos protagonistas de 'La orilla africana', de 2006, un colombiano perdido en Tánger, descubre en la ciudad marroquí la poluta atmósfera de Cali, mientras que el otro, el africano Hamza, se transforma en su espejo, traduciendo a la cultura de Tánger los temores, ambiciones y afanes del primero. También de sus crueldades: 'La orilla africana' puede leerse como una novela picaresca atroz e inclemente. Discípulo de Paul Bowles, que fue su maestro en Tánger, y heredero de su lacónico estilo que profundiza y mejora, Rodrigo Rey Rosa logra en 'La orilla africana' una pequeña obra perfecta.