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25 de Marzo de 2009
BERND UHLIG | 25-03-2009
Ante su final inminente, algunos de ellos optan por entregarse a los placeres carnales, como la pareja desollada Amanda y Amando -a los que Ligeti quiso llamar inicialmente Cliteria y Spermando- o la ninfómana sadomasoquista Mescalina, mientras que otros se dan a la bebida (el vagabundo Piet the Pot), o caen en la histeria (Gepopo, la jefa de la policía secret). Este desfile "grotesco y terrorífico", como lo definió el compositor de la obra, evoca la estética del teatro de marionetas, hace guiños a mitos apocalípticos de la actualidad, como la guerra biológica o nuclear, y se inspira en la más tétrica imaginería religiosa medieval, y en particular en los lienzos de Pieter Brueghel el Viejo.