La capital de Líbano se ha convertido en un escenario de guerra abierta entre la milicia chií Hezbolá y el Gobierno prooccidental de Fuad Siniora. La escalada de violencia, que comenzó el miércoles, no se detiene y los leales a Hezbolá han ganado posiciones y se han hecho con el control de muchos de los principales barrios de la ciudad.
Los mandos militares rechazan las decisiones del Gobierno contra Hezbolá, y patrullan las calles de la capital libanesa tras la retirada de los milicianos