25 de Febrero de 2008
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MoMA | 28-10-2008
La frase de "quiero asesinar el arte", pronunciada por Miró en aquellos años, es el punto de partida para explorar una exhibición que incluye doce trabajos que comenzó en 1927 y que terminó diez años después, entre los que se incluye la singular "Naturaleza muerta con un zapato" (1937), descrita por los expertos como "alucinante". En la imagen, "La cabeza de Georges Auric", de 1929. Esa obra "marca el fin histórico de una década" para el pintor, pues fue el resultado de su decisión de hacer algo totalmente diferente, en un momento en que la guerra civil española (1936-1939) le había hecho alejarse de Barcelona y refugiarse en París. Umland ha indicado que 1927 "marca el cambio con el pasado y el nuevo compromiso de Miró con nuevos materiales, mientras que 1937 es el momento en que se encontró con las realidades de su tiempo". Para consumar su asesinato del arte, Miró se sirvió de colores ácidos y desfiguraciones grotescas, además de una determinación estilística heterogénea, así como de la utilización de las técnicas del collage y de materiales que normalmente no son considerados como aplicables al arte por su uso cotidiano, ha precisado el MoMA. "Con esta muestra se ve lo que era el arte para Miró y lo que él proponía por oposición, además de que en ese proceso se revelaba la paradójica naturaleza del artista, que era la de la violencia y la resistencia de alguien que nunca dejó de ser un pintor y un creador de formas", considera la experta.
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