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24 de Junio de 2009
ESA / ISOGAL | 24-06-2009
Los astrónomos empezaron a estudiar en detalle el universo infrarrojo entre 1995 y 1998, con el observatorio espacial ISO, de la ESA. Fue una sorpresa. Regiones y objetos que para los telescopios de luz visible –la que ve el ojo humano– eran invisibles, como los que tienen mucho polvo y los más fríos, de repente aparecían brillantes. ISO reveló, por ejemplo, cómo nacen las estrellas entre masas gigantes de gas y polvo frío, como la nebulosa del Águila, en la imagen.