Chandler, Hammett, Ellroy..., los novelistas que marcaron el género inspiraron a los cineastas - Houston, Coppola, Tarantino... - desde la época dorada de Holluwood. Por Susana Fortes.
Otto Preminger. 1944. La pantalla está oscura, como la memoria antes de ser alcanzada por el recuerdo. Hay una voz que nos habla de un verano lejano, del aire ardiente y pesado de ese verano. "Nunca olvidaré aquel fin de semana en que murió Laura". Con esas palabras subyugantes y morbosas del malvado Waldo Lydecker, se abre el cerrojo del pasado y aparece el retrato de una mujer. Laura vuelve del reino de los muertos en el cuerpo, en la voz y en la mirada de Gene Tierney. Es el fantasma de esa mujer el que está detrás de toda la trama negra y psicoanalítica de este filme. Por eso Otto Preminger se apoya sobre todo en la cámara para viajar a la negrura del subconsciente. Son los ojos los que delatan a los personajes en sus intenciones, tres hombres rondando el fantasma de una mujer. La historia más vieja del mundo.